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¿Por qué es importante?

Los padres y las madres difieren en el grado en el cual responden a las señales de los(as) niños(as) y controlan sus comportamientos. El cuidado de alta calidad, se caracteriza por un enfoque receptivo, cognitivamente estimulante y moderadamente controlado, lo cual es crucial para el desarrollo y la seguridad infantil. De hecho, muchas de las habilidades que los(as) niños(as) adquieren durante los primeros años dependen fundamentalmente de la calidad de sus interacciones parentales. Por ejemplo, los padres y las madres desempeñan un papel importante en fomentar el aprendizaje infantil temprano  (por ejemplo, el lenguaje y las habilidades de resolución de problemas) y en la configuración de sus habilidades socio-emocionales (por ejemplo, regulación emocional, reactividad al estrés y autoestima). Además, influyen en el desarrollo, el mantenimiento o el cese de los comportamientos positivos y/o negativos de sus hijos(as). La calidad de la crianza durante los primeros años afecta a tres determinantes clave del éxito posterior en la escuela: su potencial cognitivo, su habilidad social y su funcionamiento conductual. Cabe señalar, que teniendo en cuenta el hecho de que las habilidades parentales pueden ser adquiridas y transmitidas de una generación a otra, los esfuerzos continuos para mejorar la calidad del cuidado son importantes.

¿Qué sabemos?

¿Por qué los padres y las madres se comportan de la manera que lo hacen?

El enfoque de cuidado adoptado por los padres y las madres está influenciado por las interacciones entre factores personales y ambientales. Estos incluyen: a) las características de los(as) niños(as); b) características parentales y; c) el contexto social más amplio en el que vive la familia.

Características parentales y niños(as)

Mientras que la crianza receptiva a la sensibilidad se asocia generalmente con la emotividad positiva infantil, los infantes irritables o agresivos son susceptibles de recibir cuidados menos favorables, ver perjudiciales. Más específicamente, la crianza que es caracterizada por ser una disciplina inconsistente, rígida o explosiva irritable, así como una baja supervisión y participación, se relacionan estrechamente con el desarrollo de problemas de la conducta infantil.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los padres y las madres les afecta diferentemente los comportamientos y el temperamento de su hijo(a). El nivel de restricción/ aceptación y permisividad/ restrictivo está influenciado por la forma en que los padres interpretan y reaccionan ante los comportamientos de su hijo(a), las expectativas sobre la capacidad que tiene y el propio funcionamiento psicológico. Los padres y las madres que son capaces de comprender las causas de la angustia de su hijo(a) y que confían en sus habilidades parentales tienden a estimular, reconfortar y tener mayor asertividad. Por el contrario, si creen que su hijo(a) tiene más poder en situaciones difíciles que ellos mismos, tienden a usar prácticas parentales menos efectivas tendiendo a la hostilidad o permisibilidad. Del mismo modo, quienes tienen estas creencias inexactas o una menor comprensión de los hitos del desarrollo tienden a ser menos sensibles a las señales de su hijo(a). Por último, el propio funcionamiento psicológico parental puede influir en el enfoque de cuidado. Por ejemplo, al develarse evidencia emergente que experimentan ansiedad, hay una tendencia a adoptar un estilo de sobreprotección de la crianza. En la medida en que la participación activa parental es fundamental para el desarrollo cognitivo, social y emocional infantil, los comportamientos que enfatizan la sobreprotección pueden promover la evitación y el desarrollo de la ansiedad.

Contexto sociocultural

Las prácticas de crianza también están influenciadas por el contexto sociocultural, así teniendo en cuenta un estilo de crianza democrático (niveles equilibrados de control y permisividad) que es de tipo normativo y que se asocia con resultados positivos para los(as) niños(as) en las familias de clase media blanca, no prevalece la misma asociación positiva en todos los contextos culturales y socioeconómicos. De hecho, un estilo de crianza flexible/permisivo no es necesariamente óptimo para los(as) niños(as) que crecen en vecindarios de alto riesgo, puesto que se pueden beneficiar de un estilo de crianza autoritario (altos niveles de control y bajos niveles de permisividad), ya que tiene el potencial de reducir el riesgo de trayectorias de desarrollo negativo.

¿Qué podemos hacer?

Existe un gran número de programas de apoyo parental para fortalecer sus habilidades y promover el desarrollo de nuevas competencias. Los programas de apoyo parentales tienen un objetivo común: mejorar la vida de los(as) niños(as) y sus padres/madres- y una estrategia compartida- para incidir en los(as) niños(as), es a través de generar cambios en las actitudes, conocimientos y / o comportamiento parentales con una variedad de apoyos sociales y prácticos. Estos incluyen el manejo de casos que vincula a las familias con los servicios, educación sobre el desarrollo infantil y las prácticas de crianza, y el apoyo social en las relaciones con el personal de servicio y otros padres/madres.

Junto al creciente reconocimiento de que la crianza es influenciada por una variedad de factores que pueden comprometer su ejercicio, varios programas han extendido su enfoque ofreciendo apoyo para el autocuidado parental (por ejemplo, depresión, planificación del control de la natalidad) la calidad del matrimonio y/o la autosuficiencia económica (por ejemplo, mejorar los recursos educativos, ocupacionales y de vivienda). Estos programas últimamente tienen como objetivo dar a los padres y a las madres los conocimientos y habilidades que necesitan para llevar a cabo las responsabilidades de crianza de manera efectiva y proporcionar a sus hijos(as) experiencias y oportunidades que promuevan el aprendizaje y el desarrollo infantil.

Hay una serie de intervenciones de apoyo parental que han demostrado mejorar los comportamientos en preescolares, incluyendo los programas parentales positivos de: Ayuda a Niños(as) No Conformes/ desobedientes; Los Años Maravillosos, Terapia de Interacción Parental e hijos(as) y Triple P. Los mismos se basan sobre los resultados de investigaciones anteriores, así los programas de crianza tienden a ser eficaces cuando abarcan múltiples dominios, incluyendo la ecología social infantil y la familia, los comportamientos específicos de destino o transiciones de desarrollo, los que ofrecen apoyo a pares e involucran a los padres y las madres (Por ejemplo, mediante el modelamiento de roles). Asimismo, se necesitan investigaciones continuas para evaluar los resultados de los(as) niños(as) y los resultados parentales en una variedad más amplia de grupos culturales y socioeconómicos, como también, es necesario realizar más investigaciones sobre el papel específico de las cogniciones y las actitudes parentales en el desarrollo infantil.

Por último, es esencial que quienes están a cargo de la toma de decisiones lleguen a las familias vulnerables durante los primeros años, ya que estas son las más difíciles de involucrar en los programas de crianza (obstáculos debido al idioma, ubicación y/o horas de disponibilidad). Al facilitar su participación en los programas de crianza, estas familias tendrán la oportunidad de cambiar algunas de sus conductas y creencias parentales, lo que en última instancia puede proteger a los(as) niños(as) que corren el riesgo de tener malos resultados de desarrollo debido a la vulnerabilidad genética, bajo peso al nacer, bajo estatus socioeconómico, o riesgos ambientales acumulados, entre otros factores.

Para citar este artículo:

Habilidades Parentales: Síntesis. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Tremblay RE, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/habilidades-parentales/sintesis. Actualizado: Octubre 2017. Consultado: 22/11/2017.