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Programas de Apoyo Parental y Desarrollo Infantil: Comentarios sobre Goodson, Trivette y Dunst

Jane Drummond, PhD

Faculty of Nursing, University of Alberta, Canadá

Diciembre 2014, 3a ed. (Inglés). Traducción: julio 2017

Introducción

Los legisladores canadienses han sido alentados a sumarse a la convicción de que el desarrollo infantil temprano es un determinante para la salud y el patrimonio nacional.1,2 En un estudio que utilizó datos de la Encuesta Longitudinal Nacional Sobre Niños y Jóvenes (National Longitudinal Survey of Children and Youth, NLSCY), se determinó que alrededor de un tercio de los padres canadienses utilizan enfoques parentales óptimos3;  no obstante, con el paso del tiempo, esta receptividad disminuye. En Canadá, el estilo parental es heterogéneo según los diversos estatus socioeconómicos de las familias. Pero los sectores de menores ingresos y formas de crianza problemáticas están ligados a cambios de conducta en los niños. Los dos artículos comentados se basan y se han desarrollado en programas de investigación sobre el desarrollo infantil y familiar. Los investigadores canadienses que se comprometen con el enfoque de salud y población quisieran ver esas ideas desarrolladas e implementadas rigurosamente en los programas sociales y de salud, y que ambas áreas se integren transversalmente.4

Trivette y Dunst han dedicado sus trayectorias de investigación a comprender los apoyos sociales a las familias jóvenes, lo que ha redundado en su enfoque centrado en la familia. Por ende, no sorprende descubrir que sus investigaciones presentadas estén enfocadas en entender las características particulares de las prácticas de ayudar, centradas en las familias y su relación con el desarrollo emocional y social en los niños. Este enfoque resalta la importancia de la relación entre lo que se ha realizado y el cómo se ha ejecutado. Como ejemplo, se analizan dos iniciativas concretas.5,6 Las prácticas relacionales debieran incluir conductas asociadas a la compasión y a la escucha activa, así como mayores atribuciones del personal respecto de las capacidades de los participantes que construyan confianza y colaboración mutuas. Estas prácticas participativas de ayuda incluyen conductas que consideran las opciones de los participantes, así como su toma de decisiones sobre cómo acceder a recursos y obtener el apoyo esperado.   

Goodson se compromete informar al lector sobre la contribución de los programas de apoyo parental al patrón causal de actitudes de los  padres en los resultados alcanzados por los niños. Aclara que la revisión se desarrolla en un contexto de investigación en el que la calidad de los estudios de evaluación, y  no la cantidad, es limitada, y las mediciones se centran principalmente en  la adquisición cognitiva de los niños (en vez del desarrollo socioemocional). Los supuestos, a su vez, incluyen el rigor de la implementación del programa y la retención de las familias.

Investigaciones y Conclusiones

En el documento de Trivette y Dunst, la capacidad de los padres para promover el desarrollo socioemocional del niño se operacionaliza como competencia. Ellos informan sobre cuatro hallazgos principales. Primero, los programas de apoyo mejoran la competencia y confianza de los padres y parten de la base que las interacciones del niño auto iniciadas son más importantes en las interacciones de padres e hijos.7,8 Segundo, pese a que los programas generales de apoyo parental orientan el desarrollo socioemocional de los niños, los padres apoyan la creencia que su propio desarrollo tiene un impacto decisivo en los resultados en los niños.9 Tercero, las prácticas participativas de ayuda contribuyen, por lo general, al juicio de los padres sobre la competencia emocional de sus niños.7  Cuarto, el enfoque grupal del apoyo parental tiene un efecto mayor en la competencia socioemocional de los niños que los enfoques que se basan en las visitas domiciliarias.9

En sus artículos9,  Goodson se refiere a este meta-análisis, Trivette y Dunst, así como al trabajo longitudinal de Reynolds et al.10,11, e informa sobre cuatro hallazgos. Primero, los programas de apoyo parental muestran efectos menores en la competencia socioemocional que en la adquisición cognitiva. Segundo, los programas con mayores efectos en la competencia socioemocional presentan tres características: niños con necesidades específicas, como grupo objetivo; servicio prestado por capacitadores profesionales y reuniones sistemáticas de los padres para otorgar y obtener ayuda de sus pares. Tercero, los programas que brindan directamente educación infantil temprana y servicios de apoyo parental tienen efectos más a largo plazo. Cuarto, el apoyo familiar tiene un efecto mayor que la adquisición cognitiva en la delincuencia juvenil (competencia socioemocional), aunque sus efectos sean similares en cuanto a finalizar la escolaridad (competencia cognitiva). 

Por mi parte, estoy familiarizada con la literatura sobre apoyo familiar, las prácticas centradas en la  familia, y el apoyo parental y no tengo objeciones con las posiciones asumidas por los autores de estos dos artículos. Junto a mis colegas, me he centrado en nuestro programa de investigación sobre apoyo parental en grupos vulnerables, y he descubierto, a través del uso de ensayos aleatorios de control, que las intervenciones sistemáticas dirigidas a las conductas de educación, mejoran la contingencia parental de los padres de menores recursos y en madres adolescentes.12,13 En forma similar, descubrimos que la intervención sistemática en la forma de resolver conflictos de los padres, lo que  Trivette y Dunst denominan práctica participativa de ayudar, también aumenta la contingencia de las interacciones entre padres e hijos.14

No obstante, en mi opinión, se requiere de más investigación en las áreas que desarrolla Goodson para pronunciarse respecto de sus supuestos. Por ejemplo, sobre la rigurosidad en la implementación de los programas y la permanencia en ellos de los padres. Así como existe una brecha entre las intervenciones controladas y las aplicaciones clínicas de psicoterapia para niños y adolescentes,15,16 la transición de los enfoques de apoyo parental eficaces a una práctica comunitaria eficiente deben ser cuidadosamente implementadas y vigiladas.17

Implicancias para los Servicios, el Desarrollo y las Políticas

Trivette y Dunst señalan que las prácticas del ayudar centradas en la familia deben formar la base de las interacciones entre los proveedores de los servicios parentales y las familias. Por su parte, Goodson es partidario de contar con investigadores, capacitadores y legisladores que atiendan la necesidad de una implementación rigurosa del programa y de los estudios de evaluación de los programas de apoyo parental que se centren en el desarrollo socioemocional infantil. Tales implicancias son evidentes en sí mismas, y se desprenden naturalmente de una revisión de la literatura en el segundo caso, al igual que de las disciplinas de los investigadores en el primero. 

Un desafío al que se enfrentan tanto los proveedores de servicios sociales como los de salud es fomentar la educación de los niños3, pero de una forma proactiva y rentable. Existe una asociación negativa entre la vulnerabilidad familiar (debido a la situación socio-económica y los factores asociados a ella) además de las tasas de finalización de escolaridad y las actividades culturales, sociales, educativas, recreativas y de salud.18,19,20,21 Los obstáculos incluyen la fragmentación de los servicios, pocas atribuciones, la calidad de los servicios debido los conocimientos de los proveedores, y las dificultades en el acceso debido a la ubicación geográfica, idioma y horas de disponibilidad.  La combinación de éstos frente a los objetivos trazados en el programa se ha traducido en una reducción de oportunidades para lograr el acceso efectivo a los programa parentales preventivos y en un incremento del uso de servicios secundarios  (por ejemplo, servicio médico de emergencia, servicios sociales de emergencia infantil, participación policial) por las familias vulnerables, con el consecuente aumento de los  costos. 

Debido a que los temas que enfrentan las familias de sectores en riesgo se originan en diversas condiciones políticas, económicas y sociales que se extienden más allá del control de cualquier sector de servicio, los sistemas comunitarios y gubernamentales deben colaborar mutuamente en la coordinación de los programas. Esta colaboración se requiere en los casos en que las organizaciones comparten un propósito común, y cuando este propósito común se relaciona con un problema intersectorial22, tal como la educación de los hijos en familias vulnerables. La colaboración se produce cuando un grupo autónomo de legisladores que comparten un área del problema, interactúan con estructuras, normas y reglas compartidas en asuntos relativos a esa área23. Un factor inherente a la colaboración entre  distintos  programas es la noción que los resultados logrados son más efectivos, eficientes y/o sustentables de lo que podría lograrse si las organizaciones por separado24,25,26,27,28. Asimismo, los investigadores28,29,30 han descubierto que la colaboración e interacción de los servicios a poblaciones de sectores vulnerables son más efectivas, eficientes y menos costosas que las iniciativas parciales. En esta dirección, se requiere de la implementación concertada de esfuerzos destinados a producir la colaboración intersectorial con el objetivo de mejorar el apoyo parental a las familias canadienses.

Referencias

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Para citar este artículo:

Drummond J. Programas de Apoyo Parental y Desarrollo Infantil: Comentarios sobre Goodson, Trivette y Dunst. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Tremblay RE, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. https://www.enciclopedia-infantes.com/habilidades-parentales/segun-los-expertos/programas-de-apoyo-parental-y-desarrollo-infantil. Actualizado: Diciembre 2014 (Inglés). Consultado: 08/05/2021.