Regresar a publicaciones recientes

Estilos Parentales y el Desarrollo Social del Niño

Lea Bornstein, BA, Marc H. Bornstein, PhD

University of Pennsylvania, EE.UU., National Institute of Child Health and Human Development, EE.UU.

Diciembre 2014, 3a ed. (Inglés). Traducción: julio 2017

Introducción

Durante los primeros años de vida, considerados por muchos como un período único del desarrollo humano, los padres asumen una importancia especial. Mientras que los padres guían a sus hijos desde una dependencia total hasta las primeras etapas de autonomía, sus estilos de crianza pueden tener efectos tanto inmediatos como duraderos en el funcionamiento social de los niños en áreas que van desde el desarrollo moral, juegos entre pares, hasta el desempeño académico. Garantizar los mejores resultados posibles en el desarrollo de los niños requiere que los padres enfrenten el desafío de equilibrar por un lado sus demandas de madurez y de disciplina, que hacen con el fin de facilitar la integración de los niños a la familia y al sistema social, con el mantener una atmósfera de afecto, receptividad y protección. Cuando las actitudes y prácticas parentales durante los años de preescolar no reflejan un balance apropiado de estos factores, los niños pueden vivir una serie de dificultades de adaptación. ¿Qué estilos de crianza logran mejor este equilibrio?

Materia 

Es probable que existan muchas opiniones diversas sobre lo que  significa “educar o criar bien a los hijos”. Los nuevos padres a menudo son aconsejados y orientados sobre cómo educar a los hijos por sus propios padres y por expertos, también por sus pares, y por la cultura popular. El desarrollo de un estilo parental apropiado durante los primeros años de la vida del niño es un desafío para los nuevos padres, especialmente cuando las fuentes señalan caminos distintos. Las investigaciones realizadas sobre estilos y formas efectivos de educar pueden orientar a los padres hacia un equilibrio apropiado entre la sensibilidad y el control. 

Problemas

El principal obstáculo en las investigaciones sobre los sistemas familiares radica en el tema de la relevancia: ¿pueden los investigadores llegar a una conclusión sobre los estilos parentales que reduzcan las brechas socioeconómicas y culturales? Diversos estudios muestran que un estilo con autoridad pero flexible es el patrón óptimo para niños blancos y de clase media, provenientes de una familia nuclear; no obstante, esta aseveración puede no ser adecuada en el caso de otros niños, que enfrentan circunstancias y situaciones distintas. Por otra parte, una crianza basada en la flexibilidad y la libertad pueden producir resultados positivos cuando los niños viven en áreas seguras y sus pares son menos proclives a adoptar conductas peligrosas; sin embargo, en sectores de alto riesgo puede ser necesario ejercer un control mayor sobre los hijos. Antes que los legisladores y los médicos puedan dictar orientaciones o realizar recomendaciones relativas a una conducta parental adecuada, el grado en que los resultados de las investigaciones consideran las diferencias socioeconómicas, culturales, raciales, y étnicas existentes debe ser evaluado. Además, los resultados positivos y negativos evaluados según las distintas formas de crianza en niños preescolares pueden no necesariamente aplicarse a niños en estadios posteriores de desarrollo. Por ello, los hallazgos a largo plazo deben ser incluidos en materias de legislación y asesoría a los padres. 

Contexto de Investigación

Los estudios recientes sobre los estilos parentales derivan en gran parte de algunos de los conceptos expuestos en la investigación formativa de Diana Baumrind durante la década de 1960. En ella, la autora clasifica tres tipos de estilos parentales. Desde el comienzo de este tipo de investigación, realizada principalmente a través de observaciones directas y por cuestionarios y entrevistas a los padres e hijos, la clasificación se ha basado en evaluaciones de dos amplias dimensiones de modelos parentales: control/exigencia (reclamos de los padres hacia el niño sobre la madurez, supervisión y disciplina) y receptividad (acciones que refuerzan la individualidad, auto-regulación y autoafirmación, al ser sensibles y de apoyo). Los estudios contemporáneos por lo general clasifican los estilos parentales en cuatro tipologías: padres autoritarios, con un alto grado de control y escasa receptividad; permisivos indulgentes, con bajos niveles de control y gran receptividad; padres con autoridad (pero no autoritarios), con niveles de control y afectividad igualmente altos; negligentes, con escaso control y escasa receptividad. 

Resultados de Investigaciones Recientes

Los estudios en la materia tienden a asociar a los padres autoritarios, que presentan un  equilibrio entre coerción y afecto, con el incremento de las competencias sociales de los niños. De este modo, los niños que han recibido este modelo parental muestran mayores competencias en relaciones tempranas entre pares, se involucran en niveles bajos de consumo de drogas en la adolescencia y logran mayor bienestar emocional en la etapa de adulto joven. Pese a que tanto los modelos autoritarios como los permisivos aparecen como extremos opuestos en el espectro parental, ninguno de ellos se ha asociado a resultados positivos, se presume que es debido a que ambos minimizan las oportunidades para que los niños aprendan a sobrellevar el estrés. El estar sometido a situaciones de control y exigencia permanentes puede limitar las oportunidades de los niños para tomar decisiones por sí mismos o hacer valer sus necesidades ante sus padres, en tanto que los niños que provienen de familias indulgentes/permisivas pueden carecer de la dirección y orientación necesaria para desarrollar valores morales y objetivos adecuados. Las investigaciones también han revelado asociaciones significativas entre distintos estilos, a través de las distintas generaciones; pareciera ser que las prácticas parentales malas, al igual que las buenas, se transmiten de generación en generación. 

Pese a que este tipo de resultados parece ser contundente, su aplicabilidad transversal en las distintas culturas y ambientes es cuestionable. Diversos estudios se han centrado en niños y familias blancas y de clase media, pero los niños con diferentes antecedentes socioeconómicos, culturales, raciales, y étnicos pueden necesitar diferentes estilos parentales. La controversia actual concierne a los resultados de los diferentes estilos parentales en el desarrollo social, de niños provenientes de familias de bajo nivel económico, alto riesgo y que viven en zonas urbanas. Mientras que algunas investigaciones han sugerido que los estilos parentales más autoritarios pueden ser necesarios en áreas de alto riesgo, otros estudios han reiterado los beneficios permanentes del estilo con autoridad. Considerando lo anterior, surge la idea de que los padres podrían llegar a ser “menos relevantes” en las familias de escasos recursos, debido a la fuerza superior de los factores ambientales en estos sectores, tales como las dificultades financieras y el aumento de tasas de delincuencia.

Las diferencias culturales y étnicas deben ser consideradas a la hora de estudiar los efectos de los estilos parentales en el desarrollo social del niño. Es difícil escapar a las presiones sociales que juzgan algunos estilos parentales como mejores, y que corresponden a aquéllos que refleja la cultura dominante. El estilo parental autoritario, asociado generalmente a resultados sociales menos positivos, tiende a prevalecer en las minorías étnicas. En las familias asiáticas, este estilo está asociado a resultados sociales positivos y al éxito académico, lo que parcialmente se debe a los objetivos de los padres y a la capacitación específica de las familias provenientes de este origen étnico. 

Pese a que la calidad parental está sometida a ajustes permanentes, variando según el proceso de madurez del niño y los nuevos y diversos desafíos que enfrentan los padres, se obtiene un nivel de estabilidad en el estilo parental durante períodos largos. 

Conclusiones

La información y educación sobre los estilos óptimos de educación y crianza de los hijos, al igual que el establecimiento temprano de prácticas efectivas, son tareas importantes, tanto para el ajuste social del niño como para su éxito académico. En diversas situaciones, la adopción de un estilo parental que ejerce su autoridad con responsabilidad, afecto y flexibilidad es el más beneficioso para el crecimiento emocional, moral e intelectual del niño. Sin embargo, deben realizarse estudios adicionales sobre la interacción madre/padre-hijo, que permitan ampliar las evaluaciones no sólo de resultados en una amplia variedad de grupos socioeconómicos, culturales, raciales y étnicos, sino que también en niños de diferentes edades, para que todos los tipos de familias puedan beneficiarse de los hallazgos de las  investigaciones.   

Implicaciones para la Perspectiva de Servicios y Políticas Públicas

El desarrollo moral, de la personalidad, de los objetivos y de la resolución de conflictos que ocurre durante los primeros años de vida es decisivo y distinto desde el punto de vista del desarrollo, a cualquier otro período de la vida. Para los legisladores y los trabajadores sociales de los servicios de intervención familiar, es fundamental ayudar a los nuevos padres a que adopten las técnicas y estrategias de educación y crianza adecuadas para garantizar que los niños reciban la orientación que mejor les permita tener éxito en su vida. Sin embargo, la investigación sobre la aplicabilidad extensa de ciertos tipos de técnicas parentales debe continuar, para que los legisladores puedan adaptar sus orientaciones y asesoramiento, y así optimizar los resultados de todos los niños.  

Referencias

  1. Bornstein MH. Handbook of Parenting. 2nd ed. Mahwah, NJ: Erlbaum; 2002.
  2. Darling N, Steinberg L. Parenting style as context: An integrative model. Psychological Bulletin 1993;113(3):487-496.
  3. Grusec JE, Hastings PD. Handbook of socialization: Theory and research. New York, NY: Guilford Press; 2006.
  4. Maccoby EE, Martin JA. Socialization in the context of the family: Parent-child interaction. In: Hetherington EM, ed. Socialization, personality, and social development. New York, NY: Wiley; 1983:1-101. Mussen PH, ed. Handbook of child psychology. 4th ed; vol 4.

Para citar este artículo:

Bornstein L, Bornstein MH. Estilos Parentales y el Desarrollo Social del Niño. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Tremblay RE, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. https://www.enciclopedia-infantes.com/habilidades-parentales/segun-los-expertos/estilos-parentales-y-el-desarrollo-social-del-nino. Actualizado: Diciembre 2014 (Inglés). Consultado: 08/05/2021.