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Servicios y Programas que Apoyan el Desarrollo del Lenguaje en Niños Pequeños: Comentarios sobre Girolametto, y Thierman y Warren

Patricia L. Cleave, PhD

Dalhousie University, School of Human Communication Disorders, Canadá

Enero 2010, 2a ed. (Inglés). Traducción: febrero 2010

Introducción

Los retrasos y trastornos del lenguaje son materias de gran importancia en el desarrollo del niño. Más allá de la cantidad de niños pequeños que presentan trastornos del lenguaje, el impacto a largo plazo de tales trastornos aumenta la importancia de los programas para ayudar a los niños pequeños a adquirir el lenguaje. Los niños con trastornos tempranos del lenguaje están en riesgo de tener problemas sociales y conductuales, así como fracaso académico, incluyendo dificultades en la lectoescritura.1 Además, en la mayoría de los niños en edad escolar diagnosticados con trastornos del aprendizaje, el lenguaje es uno de los componentes de su trastorno del aprendizaje.2 En términos societales más amplios, se han llevado a cabo estimaciones del impacto económico de obtener resultados bajos en lenguaje y lectoescritura.3 De este modo, el tema de estos dos textos es relevante para los niños y sus familias, así como para la sociedad en general. Girolametto, Thiemann y Warren están entre los investigadores de mayor influencia en el área de programas de tratamiento para trastornos del lenguaje en niños pequeños. En estos artículos, Thiemann y Warren realizan un amplio análisis de la evidencia de intervención temprana del lenguaje, en tanto Girolametto centra específicamente su análisis en las investigaciones en torno a programas de capacitación de padres. 

Investigación y Conclusiones

Thiemann y Warren destacan las consecuencias sociales de un trastorno del lenguaje y luego proceden a discutir la evidencia de intervenciones del lenguaje que han tenido éxito. Los investigadores resumen brevemente cuatro estrategias diferentes de enseñanza del lenguaje que han demostrado mejorar las habilidades de lenguaje infantil. Su análisis del área es especialmente útil porque proporcionan un modelo de intervención del lenguaje que se adapta a estos distintos enfoques. Thiemann y Warren argumentan que la intervención efectiva requiere que las situaciones de aprendizaje del lenguaje sean ideales, lo que implica crear oportunidades para la comunicación, dejarse guiar por los intereses del niño y crear rutinas predecibles, que les sean familiares. En un contexto así, el adulto puede usar técnicas específicas usando cualquiera de las cuatro estrategias para enseñanza del lenguaje. Thiemann y Warren analizan la evidencia que demuestra que algunos factores pueden determinar cuál enfoque es el más efectivo, incluyendo nivel de desarrollo y receptividad de los padres.  

El análisis de Girolametto de los programas de intervención implementados por los padres identifica los mismos principios básicos y la gama de estrategias de enseñanza del aprendizaje que Thiemann y Warren, a pesar que en ocasiones la terminología usada es diferente (por ej., estimulación focalizada en vez de interacción receptiva). Este autor trae a colación literatura que muestra la efectividad de la intervenciones implementadas por los padres en casos de niños con retraso/trastorno del lenguaje, con y sin discapacidades intelectuales adicionales. Girolametto observa que los programas que implicaban la focalización en objetivos tuvieron mejores resultados que los que no tenían dichos objetivos. Advierte que según la evidencia, los niños, como grupo, que han participado en intervenciones implementadas por los padres han obtenido un progreso equivalente a aquellos cuyas intervenciones fueron efectuadas por personal médico. Sin embargo, este avance puede ser menos consistente a nivel individual y puede verse afectado por la naturaleza del perfil de lenguaje del niño. Por ende, concluye que, aun cuando los programas de intervención implementados por los padres constituyen un enfoque de entrega de este servicio viable y efectivo en cuanto a costos,  el avance del niño debe ser monitoreado cuidadosamente. 

Ambos artículos no sólo  presentan un enfoque fundamental similar a la intervención del lenguaje, sino que también identifican limitaciones similares en las investigaciones actuales y en áreas de futura investigación. Como comentan los autores, no va a funcionar un enfoque de intervención del lenguaje de “talla única”. Aun cuando existen componentes fundamentales que son centrales a todos los programas de intervención temprana del lenguaje examinados, hay muchas variables dependientes de los padres y de los niños que pueden afectar la efectividad de un programa. En los artículos, los autores analizan algunos de los factores (por ej., perfil de desarrollo, objetivos de lenguaje, receptividad de los padres, antecedentes lingüísticos y culturales), pero existen también otros factores probables, tales como el temperamento del niño y el contexto de intervención, que deben ser explorados. 

El análisis de Girolametto se refiere explícitamente un contexto de intervención – capacitación de los padres. A pesar que el análisis de Thiemann y Warren cita estudios que usaron diversos contextos de investigación, no analizan esta variable explícitamente. Existen al menos cuatro contextos generales en los cuales se puede llevar a cabo la intervención del lenguaje: individual, en grupos pequeños,  en la sala de clases, y capacitación de la persona a cargo del niño. Todos éstos son contextos variables, pero queda mucho por aprender acerca de cuál es el mejor enfoque, para qué niño y familias, y en qué momento en el tiempo. Por ejemplo, para muchos niños “en riesgo”, tenerlos en un jardín infantil de buena calidad con un currículum centrado en el lenguaje, puede ser suficiente, pero otros niños pueden requerir además un programa más focalizado en el individuo o en el grupo. También es posible combinar estos contextos. Girolametto hace una distinción entre intervención implementada por los padres y participación de los padres, donde éstos juegan un rol secundario, de apoyo, en una intervención implementada por el personal médico. Ésta es una distinción importante, ya que no podemos suponer que observar una terapia u obtener sugerencias generales sobre facilitación del lenguaje sea suficiente para que los padres puedan modificar su interacción con fines de facilitación. Sin embargo, se podría ofrecer un programa de capacitación para padres en conjunto con servicios directos. Éste puede muy bien ser la combinación más efectiva para algunos niños. A fin de identificar cuales contextos o combinación de contextos de intervención son efectivos para niños determinados, se necesita mayor investigación. 

Ambos artículos sostienen que gran parte de la evidencia disponible se refiere sólo a efectos de corto plazo, y que es necesario realizar investigaciones longitudinales que documenten los efectos de largo plazo del tratamiento. Uno de los efectos de largo plazo, mencionado brevemente en los trabajos pero que necesita un análisis más detallado, es la habilidad de los programas de intervención temprana del lenguaje para preparar a los niños con trastornos de lenguaje a enfrentar los desafíos de lenguaje que presenta la escuela, en especial, el desarrollo de la lectoescritura. Así, la intervención preescolar del lenguaje necesita preocuparse de, y ser evaluada respecto de los efectos producidos en áreas tales como conciencia fonológica, habilidades narrativas, y habilidades emergentes de lectoescritura, todas las cuales constituyen los cimientos para la adquisición de la lectoescritura.  

Finalmente, los autores hacen un llamado a intensificar la transferencia de resultados de los estudios a la práctica y las políticas. Este es un paso crucial que requiere atención específica. Como observa Girolametto, los padres que participan en los estudios de eficacia generalmente no son representativos de la población. Asimismo, los niños y los entornos que participan en los estudios de investigación generalmente no son típicos, o por lo menos no son representativos de toda la gama de niños con trastornos en el desarrollo del lenguaje, así como tampoco los contextos de intervención. Una vez que un estudio de investigación controlado haya demostrado que un enfoque determinado es efectivo, es necesario determinar si es posible lograr efectos similares en situaciones de tratamiento promedio. 

Implicaciones desde la Perspectiva de Políticas y Servicios 

Considerando los impactos sociales, educativos y económicos de los trastornos en el desarrollo del lenguaje, queda claro que los servicios destinados a niños con tales trastornos deben ser una prioridad. Tal como se destaca en ambos artículos, la investigación ha demostrado que es posible tener un impacto en los resultados de los niños. El estudio revisado por estos autores demuestra que en un ambiente receptivo es posible que los médicos, educadores de preescolares y padres apliquen  una diversidad de técnicas específicas de intervención en forma efectiva. Si hemos de entregar el apoyo que los niños y sus familias necesitan, es de vital importancia que se proporcionen los fondos adecuados para la gama completa de contextos de intervención – individual, grupos pequeños, capacitación de padres y basados en los jardines infantiles preescolares. Además, es necesario capacitar, antes de la aplicación de los servicios, y entregar educación continua a todos los que trabajan con niños y sus familias. Esto incluye a los patólogos del habla y lenguaje, intervencionistas tempranos, educadores de primera infancia y las personas que cuidan al niño. 

Al desarrollar programas de intervención, necesitamos preocuparnos de la efectividad y la eficiencia.  Según Girolametto, las intervenciones implementadas por los padres han demostrado ser una opción de intervención efectiva que al mismo tiempo es efectiva en costos. Sin embargo, el autor comenta que hay evidencia que los logros de los niños pueden ser más variables que aquellos obtenidos por niños que reciben intervenciones dirigidas por personal médico, y que se conoce poco acerca de los efectos de este tipo de intervención en el caso de familias de diversas culturas. Por ende, se necesita mayor investigación para establecer para qué niños y familias este enfoque efectivo en costos es la mejor opción. Girolametto solicita que el contenido de las intervenciones implementadas por los padres se haga ampliamente disponible a aquellos que no pueden participar en programas formales. Tales iniciativas pueden ser útiles y es importante entregar a todos los padres la información relativa a facilitación del lenguaje. Sin embargo, no se sabe qué efecto tendrá la entrega de esta información por sí misma, y es poco realista suponer que esto cumplirá con las necesidades de niños con trastornos del lenguaje. La evidencia respecto de que los programas con objetivos de lenguaje específicos son más efectivos que los programas con un enfoque de facilitación más general, y los resultados obtenidos por estudios en el sentido de que la receptividad de los padres es un factor importante en el resultado de los programas, sugiere que la entrega de información no es suficiente. Por tanto, los padres que no pueden participar en programas formales, deberían tener a su disposición opciones alternativas de intervención. 

Aun cuando nuestros conocimientos actuales permiten el desarrollo de intervenciones efectivas, queda mucho por determinar si es que vamos a desarrollar programas que permitan a los niños lograr todo su potencial. Por tanto, es importante contar con bastante apoyo para estudios de eficacia programática. Los estudios de eficacia son difíciles y onerosos de llevar a cabo, pero sólo a través de la recolección de más datos basados en la evidencia seremos capaces de determinar la mejor alternativa para el niño, la familia y el programa de intervención. A medida que se recoge evidencia adicional, es esencial que tenga lugar la transferencia de conocimientos, asegurando que los resultados de las investigaciones sean incorporadas en la práctica. Esto necesitará apoyo para integrar los resultados obtenidos entre múltiples estudios de tal modo que la investigación sea accesible. Es crucial que los esfuerzos entre investigadores, proveedores de servicios y formuladores de políticas sean coordinados,  si hemos de desarrollar programas efectivos y eficientes de intervención temprana del lenguaje. 

Referencias

  1. Fey ME, Catts HW, Larrivee LS. Preparing preschoolers for the academic and social challenges of school. In: Fey ME, Windsor J, Warren SF, eds. Language intervention: Preschool through the elementary years. Baltimore, Md: Paul H. Brookes Publishing; 1995:3-37. Communication and language intervention series; vol. 5.
  2. Paul R. Language disorders from infancy through adolescence: assessment & intervention. 2nd ed. St. Louis, Mo: Mosby; 2001.
  3. McCain MN, Mustard JF. The early years study three years later. Toronto, Ontario: The Founders Network; 2002. Disponible en: http://www.founders.net/fn/papers.nsf/0/39348cb576890e6685256c32005a7cb6/$FILE/EYReview-Aug2002.pdf. Consultado 25 de noviembre, 2004.

Para citar este artículo:

Cleave PL. Servicios y Programas que Apoyan el Desarrollo del Lenguaje en Niños Pequeños: Comentarios sobre Girolametto, y Thierman y Warren. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Rvachew S, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/desarrollo-del-lenguaje-y-de-la-lectoescritura/segun-los-expertos/servicios-y-programas-que-apoyan-0. Actualizado: Enero 2010 (Inglés). Consultado: 28/05/2020.