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¿Por qué es importante?

La educación y la atención de la primera infancia (EAPI) se han convertido en la norma de muchos países Europeos y de América del Norte, donde la mayoría de los(as) niños(as) de 3 años y más asisten a un servicio regulado de educación temprana. Además, los servicios para la primera infancia representan mucho más que un lugar de residencia para madres/padres que trabajan, porque desempeñan un papel importante en el desarrollo del(a) niño(a) al darles una oportunidad de participar en una serie de actividades educativas y sociales. El aumento de los(as) niños(as) en la EAPI  formal, se atribuye por una parte a la convergencia de las investigaciones que muestran la positiva influencia de la educación temprana en la preparación escolar, y por otra, al aumento del empleo de las madres, incluso los(as) niños(as) de madres amas de casa  pueden asistir algún tipo de cuidado infantil. En los Estados Unidos, por ejemplo, la mayor parte de las mujeres (63%) con niños(as) menores de 3 años pasan su tiempo en el campo laboral y sus hijos(as) reciben  una cantidad  considerable de  cuidados no maternos.

A pesar del aumento de la aceptación de los servicios que benefician el desarrollo inicial, su calidad es frecuentemente baja debido a los costos asociados con la mantención de la calidad. La alta calidad se caracteriza por un personal calificado, bien pagado y estable, con bajos índices en el numero de – niños(as) en relación con el número de personas adultas –y una gestión eficiente. Sin embargo, las investigaciones sugieren que el cuidado infantil formal en los Estados Unidos, es de baja calidad y está asociado con algunos riesgos moderados  en el desarrollo pero que se ven a largo plazo, especialmente cuando los(as) niños(as) pequeños(as) (menores de 18 meses) pasan largas horas en los servicios. Los resultados adversos no son meramente por la baja calidad en la atención del cuidado infantil, sino que también se derivan del estrés causado por la separación, lo cual sugiere que la licencia maternal/paternal debe ser extendida a un año, siendo una práctica creciente en países europeos.

¿Qué sabemos?

Sociedad y cuidado infantil

Existen muchas diferencias en la organización de los sistemas de educación y atención temprana. En la mayoría de los países de la OCDE la educación temprana para los(as) niños(as) de 3 a 6 años es una responsabilidad compartida entre la familia y el Estado, a menudo gratuita y totalmente subvencionada. La situación es más heterogénea en los casos de la EAPI para los(as) niños(as) menores de 3 años: muchos gobiernos generosamente subsidian y apoyan a los padres y a las madres para que tengan acceso a los jardines infantiles , pero otros consideran que el cuidado infantil es principalmente responsabilidad de los padres y las madres. Un acercamiento a los(as) niños(as) pequeños(as) y sus familias, caracterizado por un apoyo estatal débil y el predominio de la provisión privada, puede producir desigualdades significativas en el acceso. El reclutamiento de proveedores de cuidado migratorio en el cuidado de niños(as) también puede generar desequilibrios en el papel desempeñado por Estados, familias y mercados en el sector de cuidado infantil, tanto en el Norte como en el Sur. Los gobiernos consideran que la atención el cuidado y la educación como responsabilidad pública deben integrarse cada vez más en sus sistemas y, por consiguiente, pueden garantizar una mejor regulación, un acceso más equitativo y proporcionar servicios de mayor calidad a todos(as) los(as) niños(as).

El discurso actual sobre la elección de los padres y las madres necesita una evaluación realista. Aunque se supone que los padres y las madres tienen la libertad de elegir las instalaciones que consideren más apropiadas para su hijo(a), el acceso a una atención de alta calidad es de hecho a menudo limitado y desigual. Este es un desafío particular en los sistemas dominados por la provisión privada con fines lucrativos. Los padres y las madres con bajos ingresos pueden “elegir” sólo lo que está disponible de acuerdo a su situación y a menudo deben resignarse a una elección restringida y de mala calidad. En resumen, si bien la atención y la educación de la primera infancia pueden considerarse un elemento central de la política inclusiva, la realidad es que estos servicios sirven en muchos países, para ampliar la brecha educativa. Este es el caso, en particular, de los(as) niños(as) inmigrantes y étnicos(as), cuyos padres y madres tienen una gran limitación en la elección de servicios debido a limitaciones ambientales y económicas.

La Democracia debe ser el principio fundamental en  la provisión y en la elaboración de servicios de educación y atención en la primera infancia –EAPI-, no sólo a nivel de primera infancia fomentando la toma de decisiones compartidas a nivel local, sino también a nivel comunitario y político, haciendo de la educación temprana un tema de debate público y de responsabilidad colectiva. En una democracia, las personas no sólo expresan preferencias personales; igualmente toman decisiones públicas y colectivas relacionadas con el bien común de su sociedad.

El impacto del cuidado infantil en el desarrollo del(a) niño(a)

Los entornos de atención infantil se han vinculado tanto a consecuencias positivas como negativas para el desarrollo del niño(a). A pesar de los hallazgos contradictorios encontrados sobre los efectos del cuidado infantil en el desarrollo cognitivo y lingüístico, investigaciones más recientes han documentado de manera consistente los efectos duraderos y positivos de un cuidado infantil de alta calidad. Muchas pruebas de investigación existentes  demuestran que la educación temprana de alta calidad proporciona una base sólida para la preparación escolar y el rendimiento académico, pero el sesgo de selección es un problema potencial en la mayoría de los estudios de cuidado infantil, ya que puede confundir las variaciones en las características del(a) niño(a) y la familia, con variaciones en los contextos de cuidado infantil. Las experiencias de aprendizaje en la EAPI también pueden ayudar a los(as) niños(as) a desarrollar valores democráticos, así como habilidades sociales. Un vínculo estrecho con un proveedor de atención también es un índice de la calidad de las relaciones futuras. Un ambiente de cuidado es particularmente valioso para los(as) niños(as) que experimentan una atención insensible en el hogar reduciendo el riesgo de problemas de comportamiento, sirviendo como un factor de protección y proporcionando oportunidades para mejorar el desarrollo cognitivo y del lenguaje. Por otro lado, cuando se combinan con factores de estrés social y económico en el hogar, los cuidados  inadecuados de la EAPI (cuidado infantil de deficiente calidad, largas horas e inestabilidad) representan una doble amenaza para la seguridad de apego de los(as) niños(as). Sin embargo, a menudo es difícil identificar la EAPI como la causa de variados  resultados en el desarrollo, debido a factores de confusión inseparables, como cuestiones de estabilidad en el cuidado y las características de los(as) niños(as) y sus familias. Es probable que el efecto del cuidado de los(as) niños(as) varíe no sólo en función de estas características, sino también en función de los rasgos personales del(a) niño y de las ideologías que la rodean en un contexto cultural específico.

¿Qué podemos hacer?

La mejora de los servicios en el cuidado infantil temprano requiere que las familias, el personal, las personas administradoras y quienes se encargan de las políticas públicas trabajen juntos en una misma dirección para enfrentar los actuales desafíos. En los centros de primera infancia, se debe prestar más atención a las pedagogías adecuadas que refuercen el bienestar y la participación de los (as) niños(as) pequeños(as). A nivel familiar, se alienta a los padres y las madres a satisfacer las necesidades de sus hijos(as) para generar interacciones cercanas y privadas y para crear conexiones de apoyo entre la vida en el hogar y el entorno en el jardín infantil.

Asimismo, la experiencia de los niños(as) puede ser mejorada a través de la calidad de los servicios que reciben de la EAPI. Un establecimiento de alta calidad es aquel  que cuenta con proveedores de atención calificada, bien pagados y un cuidado permanente de los proveedores, una proporción razonable de personas adultas – niños(as) y un manejo adecuado del entorno. Los proveedores de la EAPI pueden mejorar la calidad de la atención al tener sensibilidad y empatía hacia el(a) niño(a), por ejemplo al ayudarles a enfrentar la transición del hogar al jardín infantil y proporcionarles actividades que estimulen la participación y la comunicación del(a) niño(a). El objetivo debe ser proporcionar interacciones enriquecidas que fomenten el aprendizaje profundo y no superficial, el intercambio de ideas. La participación de los(as) niños(as) puede ser mejorada a través de actividades que apoyen la autonomía del(a) niño(a) (por ejemplo, la introducción de actividades nuevas y desafiantes; responder a sus ideas e intereses; el fomento del movimiento y la exploración; permitir que participen en el establecimiento de las reglas). Las personas responsables de generar las políticas públicas,  así como los proveedores de cuidado, también son  responsables de asegurar que todos(as) los(as) niños(as) tengan acceso a la misma cantidad y calidad de atención. Se debe prestar atención a los problemas emocionales y de desarrollo para que las intervenciones tempranas puedan ser integradas a las rutinas del(a) niño(a). De igual forma, el entorno de los jadines infantiles  de los(as) niños(as) debe proporcionar un ambiente físico sano y seguro con una relación adecuada de persona adulta o cuidador– con relación al número de niño(a) para así  asegurar el bienestar de los niños(as).

La administración democrática de los servicios de cuidado infantil puede desempeñar un papel clave en la mejora de la situación de los(as) niños(as) al involucrar a la comunidad, el personal, los(as) padres/madres y los(as) niños(as) en el proceso de la toma de decisiones. Un buen programa de cuidado infantil es aquel que reconoce la diversidad y ofrece atención asequible de alta calidad a niños(as) en situación de desventaja y alto riesgo. Una remuneración adecuada, una educación sólida y una formación continuada a todos quienes proveen cuidado infantil son esenciales para promover la  importancia del sector de la primera infancia.

La mejora del sistema del cuidado infantil depende altamente del apoyo del gobierno y de las acciones concretas de quienes formulan las políticas públicas, actualmente en muchos países se realizan acciones en este sentido: hacer coincidir las licencias parentales y su duración con lo observado en este sentido en los  en países escandinavos; proporcionar fondos públicos adecuados y el desarrollo de políticas fiscales que permitan a padres/madres tomar decisiones adecuadas sobre la educación de sus hijos(as); prestar atención a los(as) niños(as) de origen pobre o de orígenes diversos; integrar el cuidado infantil y la educación temprana en un Ministerio u organismo, y así mejorar la exigencia de calidad, mejorar igualmente la exigencia de calificación de los cuidadores,  así como la accesibilidad y los costos de los servicios, para que sean asequibles.

Para citar este artículo:

Cuidado Infantil – Educación y Cuidado en la Primera Infancia: Síntesis. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Bennett J, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/cuidado-infantil-educacion-y-cuidado-en-la-primera-infancia/sintesis. Actualizado: Mayo 2017. Consultado: 25/02/2020.