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El Temperamento y su Impacto en el Desarrollo Infantil: Comentarios sobre Rothbart, Kagan y Eisenberg

Susan D. Calkins, PhD

University of North Carolina, EE.UU.

Septiembre 2005 (Inglés). Traduccíon: abril 2011

Introducción

Como es mencionado por Rothbert, Kagan y Eisenberg, el constructo del temperamento ha sido el foco de un número considerable de investigaciones en psicología clínica y del desarrollo porque tiene el potencial de capturar la contribución del niño a los procesos de desarrollo temprano. El temperamento se refiere a características individuales que se asume tienen una base biológica o genética, que determinan las respuestas afectivas, atencionales y motoras en diferentes situaciones, y que tienen un rol en las interacciones sociales subsecuentes y en el funcionamiento social. Las primeras investigaciones sobre temperamento estuvieron dirigidas a establecer taxonomías de las dimensiones de temperamento, abordando cuestiones de medición y examinando la estabilidad del temperamento a través del tiempo. Los tres autores han realizado investigaciones longitudinales que examinan en qué medida el temperamento afecta el desarrollo normativo, el ajuste positivo y el desarrollo de psicopatología. Este trabajo tiene mucho potencial para ser traducido, ya que puede facilitar el desarrollo de intervenciones apropiadas dirigidas a niños con tendencias temperamentales diferentes que pueden ser vulnerables a dificultades sociales y de aprendizaje.

Investigación y Conclusiones

La teoría e investigación actual sobre el temperamento de los niños y sobre su rol en el funcionamiento emocional y el ajuste comportamental tiene sus raíces en el trabajo de Thomas y Chess.1,2,3 Su trabajo estimuló a un gran número de investigadores interesados en el desarrollo socioemocional temprano a explorar la noción de que las características innatas del niño contribuyen sustancialmente a su comportamiento posterior, y a intentar desarrollar estrategias de medición para capturar esas características. Las teorías subsecuentes sobre el temperamento han variado en el número de dimensiones de temperamento propuestas, el énfasis en la emoción versus el comportamiento y la medida en la que el ambiente tiene una influencia sobre esas tendencias iniciales.4,5,6

Rothbart y sus colegas6,7,8,9 articularon una de las teorías mas influentes y completas sobre el temperamento temprano, que ha generado una gran cantidad de investigación sobre desarrollo infantil en los últimos 10 años.10,11,12,13,14  Esta teoría define el temperamento en función de dos amplias dimensiones de reactividad y auto regulación, que a su vez incluyen múltiples subescalas que le dan un mayor énfasis a las emociones básicas, la atención y los procesos motores.

Con respecto a la dimensión reactiva del temperamento, Rothbart observa que los investigadores pueden caracterizar las respuestas iniciales de un niño por sus reacciones fisiológicas y comportamentales a estímulos sensoriales de diferentes cualidades e intensidades. Esta reactividad parece estar presente desde el nacimiento y refleja una característica relativamente estable del niño.9 La segunda dimensión propuesta por Rothbart, la autoregulación, ha sido descrita principalmente en términos de mecanismos de atención y control motor que aparecen durante el desarrollo temprano. Por ejemplo, el desarrollo de la atención y su función en el control de la reactividad emocional comienzan a aparecer durante el  primer año de vida y continúan en los años preescolares y escolares.6,15,16 Las diferencias individuales en la habilidad voluntaria de mantener la concentración o cambiar la atención son componentes críticos del autocontrol de la atención. En particular, las habilidades de orientación de la atención han sido identificadas como un componente crítico del proceso de regulación, ya que la orientación tiene el efecto directo de amplificar, a nivel neuronal, los estímulos hacia los cuales la atención es dirigida, cambiando la experiencia afectiva del individuo.17 Por lo tanto, las habilidades de orientación ayudan al manejo de las emociones positivas y negativas y en consecuencia al desarrollo del control adaptativo de las emociones y el comportamiento. Rothbart ve al niño como un organismo altamente reactivo cuyo comportamiento va siendo a lo largo del desarrollo cada vez más controlado por procesos regulatorios. Son estos procesos regulatorios los que pueden llegar a determinar el grado de éxito del niño en el dominio de los logros del desarrollo. 18,19

Eisenberg anota la importancia de estudiar las diferencias individuales así como el desarrollo normativo de una dimensión importante del desarrollo, el control esforzado. Este término se refiere a un tipo especial de proceso autoregulatorio que se desarrolla con la maduración de los mecanismos de atención, particularmente el sistema de atención anterior.16 Aunque se cree que el control esforzado aparece al final del primer año de vida, su desarrollo continua al menos a lo largo de los años pre escolares y, de nuevo, es un candidato en el proceso de desarrollo de la psicopatología infantil. Eisenberg argumenta a favor de estudiar esos procesos de control esforzado durante varios de los primeros años de vida, ya que juegan un papel importante en el comportamiento adaptativo y los factores que afectan el desarrollo del control esforzado, incluyendo el cuidado infantil, pueden ejercer su efecto antes de la aparición de las habilidades reales.

Kagan20,21 enfoca su teoría del temperamento a dos tipos extremos de niños — inhibidos y desinhibidos— que argumenta representan perfiles bio – comportamentales diferentes que conducen a patrones de tendencias de aproximación versus aislamiento durante la infancia. En su opinión la disposición biológica hacia la inhibición funciona como un fundamento, en lugar de una restricción. Para él, no todos los niños inhibidos se vuelven adultos tímidos y ansiosos. Probablemente, algunos niños que debido a su disposición biológica exhiben tendencias inhibitorias temprano en su desarrollo pueden desarrollar estrategias para manejar esta predisposición temprana para que, con el tiempo, exhiban un comportamiento apropiado y adaptativo.

La investigación citada por los tres autores señala el valor de entender por qué y cómo el temperamento temprano afecta el desarrollo del niño. Aunque se reconocen, importantes interacciones entre el niño y el ambiente son minimizadas en la mayoría de este trabajo. Se necesita un mayor énfasis en el rol de los padres, los profesores y los compañeros en la alteración de tendencias tempranas y en la facilitación del desarrollo de los procesos adecuados de auto regulación.

Implicaciones para las perspectivas de políticas y servicio

Rothbart, Kagan y Eisenberg resaltan las diferentes formas en las que el temperamento temprano puede influenciar el desarrollo del niño. Una hipótesis que se desprende directamente de la teoría sobre temperamento de Rothbart, es que el temperamento ejerce sus efectos en el comportamiento del niño a través del sistema de autoregulación en desarrollo. El trabajo reciente en neurociencias sugiere que debido a su dependencia de la maduración de las conexiones prefrontales-límbicas, el desarrollo de los procesos de auto regulación es relativamente prolongado,22 desde el desarrollo de regulación básica y automática de la fisiología en la infancia y la niñez, hasta la regulación más intencional y consciente de la cognición que aparece en la niñez media.23 Entonces, desde una perspectiva del desarrollo, a lo largo de la infancia hay numerosas oportunidades para el éxito y el fracaso de la auto regulación, especialmente teniendo en cuenta el potencial de factores ambiental tales como la crianza de facilitar o interrumpir el desarrollo de estos ámbitos.24

Los logros normativos en la autoregulación son el sello de una adaptación positiva, y los fracasos en la autoregulación caracterizan los problemas de adaptación en la infancia. De hecho, muchos consideran el desarrollo de la autoregulación emocional como uno de los procesos clave en los problemas de comportamiento de los niños.25,26,27,28 Por ejemplo, al caracterizar el comportamiento de los niños con problemas tempranos de comportamiento externalizantes, normalmente se hace referencia a la falta de control, el poco control y la regulación pobre.29,30 Al caracterizar el comportamiento de los niños con problemas de comportamiento internalizantes, a menudo se discute el sobre-control.12 La comprensión del rol del temperamento en el desarrollo de los niños se puede facilitar al examinar los posibles efectos de mediación de la auto regulación y de la regulación emocional y puede proveer un mecanismo más próximo para el desarrollo de diferentes formas de dificultades de adaptación comportamental, que son característicos de la infancia.

Referencias

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Para citar este artículo:

Calkins SD. El Temperamento y su Impacto en el Desarrollo Infantil: Comentarios sobre Rothbart, Kagan y Eisenberg. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Rothbart MK, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/temperamento/segun-los-expertos/el-temperamento-y-su-impacto-en-el-desarrollo-infantil-comentarios. Publicado: Septiembre 2005 (Inglés). Consultado: 12/08/2020.