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Relaciones tempranas entre pares y sus Impactos en el Desarrollo Infantil

Dale F. Hay, PhD

Universidad de Cardiff (Cardiff University), Gales

Marzo 2005 (Inglés). Traduccíon: febrero 2011

Introducción

Los estudios sobre el desarrollo infantil siempre han prestado atención a la importancia de las relaciones entre pares, especialmente en la adolescencia, cuando los amigos pueden inducir conductas antisociales entre sí. A menudo se ha asumido que los pares son menos importantes en la infancia temprana, cuando las relaciones más influyentes son con los miembros de la familia. Sin embargo, investigaciones recientes muestran claramente que los niños, desde muy pequeños, comparten con sus pares, y que algunos, entre los tres y los cuatro años de edad, ya tienen problemas para ser aceptados por ellos. Las dificultades con compañeros de aula producen consecuencias negativas en el desarrollo social y emocional posterior del niño. Para comprender por qué a algunos les cuesta relacionarse con sus pares, es importante estudiar el desarrollo temprano de este tipo de vínculos.

Materia

El tema de las relaciones tempranas entre pares es relevante para las autoridades y los proveedores de servicios en los campos de salud mental, servicio social y educacional. En la sociedad occidental, todos los niños virtualmente se educan con sus pares; incluso, en algunos países como el Reino Unido, el derecho a la educación, establecido por la ley, comienza a los cuatro años de edad. Los problemas entre pares pueden producir efectos adversos en la transición escolar, con posteriores consecuencias para el éxito académico. Además, incluso los  niños más pequeños y los párvulos a menudo pasan mucho tiempo con compañeros en diferentes tipos de cuidados del niño. Existe gran interés en el impacto del cuidado del niño sobre el desarrollo, a pesar de lo cual no se dispone aun de suficientes estudios que entreguen información relevante sobre la calidad de las relaciones entre pares en el contexto del cuidado infantil. Es particularmente importante el estudiar las relaciones entre niños con necesidades educacionales especiales. Al respecto, el principio de “integración” de niños con necesidades educacionales especiales está basado en el supuesto de que ellos se benefician al compartir con pares de desarrollo normal; sin embargo, si estas experiencias son muy negativas, pueden interferir en los objetivos educativos.

Problemas

En el tema de la relación entre pares, existen diversos problemas, los que pueden clasificarse en las siguientes preguntas de investigación:

  1. ¿Cuándo comienzan los niños a desarrollar capacidades para relacionarse con otros niños de su edad? 
  2. ¿Qué habilidades fomenta la relación temprana entre pares? 
  3. ¿Por qué algunos niños pequeños son menos propensos a ser aceptados por sus pares? 
  4. ¿Se pueden establecer impactos a largo plazo en el desarrollo infantil, que sean producidos por las relaciones tempranas con los pares?

Contexto de Investigación

La información disponible proviene de diversas fuentes de investigación. Éstas incluyen estudios observacionales y experimentales de interacción entre  párvulos e infantes con sus pares; estudios longitudinales de desarrollo social infantil; estudios psicológicos y educacionales sobre la adaptación infantil en los centros abiertos y en las guarderías; estudios sociales, psicológicos, sociométricos y etológicos de redes sociales sobre primera infancia y relaciones predominantes.

Hallazgos Recientes que Abordan las Preguntas de Investigación Claves

  1. ¿Cuándo comienzan los niños a desarrollar capacidades para relacionarse con otros niños de su edad? La mayoría de infantes y párvulos se relacionan normalmente con sus pares y algunos establecen amistades duraderas con compañeros que comienzan desde el nacimiento.1  Aproximadamente a los seis meses de edad, los infantes se pueden comunicar con otros niños por medio de gestos (sonrisas), caricias y balbuceos. En el segundo año de vida, ellos muestran conductas a la vez prosociales y agresivas hacia sus pares; con algunos de ellos, su comportamiento es claramente más hostil que con otros.1-4

  2. ¿Qué habilidades fomenta la relación temprana entre pares? Pese a que muchos investigadores han descrito las relaciones tempranas entre niños de la misma edad, se ha prestado relativamente menos atención a las destrezas emocionales cognitivas y conductuales que subyacen a la capacidad para interactuar armoniosamente entre ellos. He sugerido que las amistades a temprana edad dependen de las siguientes destrezas que se desarrollan durante los primeros dos años de vida: (a) manejo de atención conjunta; (b) regulación emocional; (c) inhibición de impulsos; (d) imitación de acciones de otros; (e) comprensión de procesos causa –efecto; y (f) competencia lingüística.5 Los déficits en estas destrezas pueden ser compensados por la interacción infantil con adultos competentes, como sus padres o maestros, o con hermanos mayores que sean tolerantes; sin embargo, los pares que también están desarrollando gradualmente estas destrezas pueden ser menos complacientes, y por ello estas relaciones presentan mayores desafíos. Los niños con alteraciones en el desarrollo que no pueden desarrollar habilidades en atención conjunta 6 e imitación 7, así como aquéllos con un vocabulario limitado 2 pueden estar en una situación de mayor riesgo, lo cual a su vez puede explicar algunas interacciones problemáticas en las aulas de los establecimientos preescolares de integración.8

  3. ¿Por qué algunos niños pequeños son menos propensos a ser aceptados por sus pares? Una parte considerable de las investigaciones en  relaciones entre pares en la primera infancia se ha basado en métodos sociométricos, en los cuales los niños nombran a los pares que les agradan y (en algunas oportunidades) a los que les desagradan. Estos ejercicios muestran que ciertos niños son aceptados por sus pares, en tanto que otros son activamente rechazados o ignorados. En el primer caso, diversos factores presentes en la vida de un niño favorece la aceptación de los otros, tal como las relaciones en el hogar con padres y hermanos, las propias relaciones de los padres y los niveles familiares de apoyo social. 5  No obstante, la variable principal es la propia conducta de los niños. Los estudios demuestran que los niños muy agresivos no son aceptados por sus pares, 9 pero ello puede tener diversas causas, como el sexo de los compañeros. 10 Más aún, es posible que sea la ausencia de conductas prosociales y no la presencia de la agresión, lo que fomente el rechazo de los pares. 10,12 Bajo ciertas circunstancias, las conductas agresivas se asocian positivamente con la competencia social. 13
    Los niños excesivamente tímidos también experimentan problemas para lograr la aceptación de sus grupos de pares. Se ha asociado este rasgo, presente ya en los primeros años, al temperamento del niño y a las relaciones emocionales más tempranas ante nuevas situaciones y a las relaciones de apego; los preescolares tímidos son más proclives que otros niños a tener madres que sufren fobias sociales. 14-16

  4. ¿Se pueden establecer impactos a largo plazo en el desarrollo infantil, que sean producidos por las relaciones tempranas con los pares? Existen claros vínculos entre relaciones de pares a muy temprana edad y aquéllas que se establecen posteriormente durante la infancia. Por ejemplo, párvulos que pudieron participar en juegos complejos con pares fueron más competentes para relacionarse con otros niños en la etapa preescolar y en la mediana infancia. 17 La aceptación de los pares en la primera infancia  es un predictor de relaciones posteriores. Los niños que no tienen amigos en el jardín infantil continuaron presentando dificultades en su socialización a los 10 años de edad. 18 No obstante, no está claro si los problemas con los pares en la primera infancia realmente causan dificultades posteriores o si ambos son consecuencias de otros factores de riesgo en el hogar y la escuela, al igual que  tendencias conductuales y déficit de destrezas que dificultan el logro de la aceptación de los compañeros. Sin embargo, las raíces del rechazo de los pares se encuentran en los primeros años de infancia, y ese rechazo está asociado a fracasos educacionales, incluso al considerar muchas otras influencias causales. 19 En otras palabras, el tener amigos en la primera infancia parece proteger a los niños contra la aparición de problemas psicológicos posteriores durante la niñez.19

Conclusiones

Los pares juegan un papel importante en las vidas de los niños mucho antes de lo que nos pudiéramos siquiera imaginar. Las experiencias en los dos o tres primeros años de vida tienen implicaciones para la aceptación de ellos por sus compañeros en las guarderías y posteriormente en la escuela primaria. Los niños que son competentes con sus pares a una temprana edad, y aquéllos que muestran conductas prosociales, son especialmente propensos a ser aceptados por sus pares. En cambio, los niños agresivos a menudo son rechazados por los otros, aunque este rasgo no siempre antecede a la aceptación de los pares. Está claro que este tipo de relaciones supone especiales desafíos para los niños con trastornos conductuales y para aquéllos que carecen de habilidades conductuales, cognitivas y emocionales subyacentes en una interacción armónica. Para este tipo de niños, el riesgo aumenta por el rechazo de los pares. A la inversa, las primeras amistades y las relaciones positivas con compañeros parecen proteger contra problemas psicológicos posteriores.

Implicaciones para autoridades y proveedores de servicios

La evidencia sólo revisó los desafíos de las creencias tradicionales sobre la importancia de pares en el desarrollo temprano. Si bien hasta hace poco tiempo se creía que las relaciones entre pares comenzaban a ser importantes en los primeros años de la enseñanza básica y la adolescencia, ahora parece posible que interacciones a muy temprana edad en el hogar y en guarderías podrían originar problemas posteriores. Al mismo tiempo, estos hallazgos sugieren que es necesario actuar precozmente para prevenir futuros problemas. Debido a que la aceptación de los pares está asociada a una mejor adaptación psicológica y a logros educativos, los programas que promueven  la competencia con pares tendrán repercusiones en las políticas educativas y de salud mental. Las conclusiones también plantean preguntas desafiantes sobre las políticas “establecidas” para niños con necesidades educativas especiales. Los problemas que se han detectado en las aulas de los principales centros preescolares pueden derivar de déficits subyacentes que podrían tratarse directamente.  De ahí que sea importante para las autoridades y los proveedores de servicios el considerar formas que estimulen relaciones positivas de niños pequeños con sus pares.

Referencias

  1. Hay DF, Castle J, Davies L, Demetriou H, Stimson CA. Prosocial action in very early childhood. Journal of Child Psychology and Psychiatry 1999;40(6):906-916.
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  3. Hay DF, Castle J, Davies L. Toddlers’ use of force against familiar peers: A precursor to serious aggression?  Child Development 2000;71(2):457-467.
  4. Rubin KH, Burgess KB, Dwyer KM, Hastings PD. Predicting preschoolers’ externalizing behaviors from toddler temperament, conflict, and maternal negativity.  Developmental Psychology 2003;39(1):164-176.
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  6. Charman T, Swettenham J, Baron-Cohen S, Cox A, Baird G, Drew A. Infants with autism: An investigation of empathy, pretend play, joint attention, and imitation.  Developmental Psychology 1997;33(5):781-789.
  7. Rogers SJ, Hepburn SL, Stackhouse T, Wehner E. Imitation performance in toddlers with autism and those with other developmental disorders. Journal of Child Psychology and Psychiatry and Allied Disciplines 2003;44(5):763-781.
  8. Guralnick MJ, Paul-Brown D, Groom JM, Booth CL, Hammond MA, Tupper DB, Gelenter A. Conflict resolution patterns of preschool children with and without developmental delays in heterogeneous playgroups. Early Education and Development 1998;9(1):49-77.
  9. Crick NR, Casas JF, Mosher M. Relational and overt aggression in preschool. Developmental Psychology 1997;33(4):579-588.
  10. Ostrov JM, Keating CF. Gender differences in preschool aggression during free play and structured interactions: An observational study. Social Development 2004;13(2):255-277.
  11. Denham SA, McKinley M, Couchoud EA, Holt R. Emotional and behavioral predictors of preschool peer ratings. Child Development 1990;61(4):1145-1152.
  12. Vitaro F, Gagnon C, Tremblay RE. Predicting stable peer rejection from kindergarten to Grade one. Journal of Clinical Child Psychology 1990;19(3):257-264.
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  14. Rubin KH, Burgess KB, Coplan RJ. Social withdrawal and shyness. In: Smith PK, Hart CH, eds. Blackwell handbook of childhood social development. Malden, Mass: Blackwell Publishers; 2002:330-352.
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  18. Woodward LJ, Fergusson DM. Childhood peer relationship problems and later risks of educational under-achievement and unemployment. Journal of Child Psychology and Psychiatry and Allied Disciplines 2000;41(2):191-201.
  19. Criss MM, Pettit GS, Bates JE, Dodge KA, Lapp AL. Family adversity, positive peer relationships, and children’s externalising behavior: A longitudinal perspective on risk and resilience. Child Development 2002;73(4):1220-1237.

Para citar este artículo:

Hay DF. Relaciones tempranas entre pares y sus Impactos en el Desarrollo Infantil. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Boivin M, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/relaciones-entre-pares/segun-los-expertos/relaciones-tempranas-entre-pares-y-sus-impactos-en-el. Publicado: Marzo 2005 (Inglés). Consultado: 25/08/2019.