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Cómo el juego guiado fomenta el aprendizaje en la infancia temprana

1Deena Skolnick Weisberg, PhD, 2Jennifer M. Zosh, PhD

1University of Pennsylvania, EE.UU.

2Pennsylvania State University, EE.UU.

Febrero 2018 (Ingles). Traducción: febrero 2018

Introducción 

Los padres, docentes, educadores, y creadores de políticas desean fomentar el aprendizaje infantil. Los miembros de todos estos grupos se enfrentan a la importante cuestión de discernir qué enfoque pedagógico es mejor para fomentar el aprendizaje, tanto en las áreas generales como en las particulares, tales como matemáticas, lectura y pensamiento crítico. A pesar de que la instrucción directa puede ser efectiva para el aprendizaje en la infancia temprana, investigaciones recientes sugieren que métodos basados en el descubrimiento pueden ser aún más efectivos. Dado que existe un acuerdo general tanto en las literaturas de investigación como pedagógica de que el juego es una de las maneras más naturales de descubrir y aprender en infancia temprana,1 una pedagogía basada en el juego puede ser un mecanismo particularmente relevante para el aprendizaje. A pesar de que aún no se sabe exactamente de qué manera las experiencias de juego pueden fomentar el aprendizaje de nuevos contenidos o habilidades, las investigaciones recientes sugieren que el juego guiado (una forma de juego dirigido por niños con apoyo adulto) puede ser una perspectiva que equilibre el disfrute experimentado durante el juego libre con las oportunidades de aprendizaje de nuevo contenido y habilidades.

Materia 

El juego mejora la salud y el bienestar de los niños pequeños, y también les ofrece oportunidades para explorar roles sociales y desarrollar habilidades cooperativas y de autorregulación.2,3 Investigaciones en curso exploran el rol del juego en formas más tradicionales de aprendizaje (por ejemplo, matemáticas, lectura, pensamiento crítico), y cada vez hay más evidencia de que el juego es una estrategia de aprendizaje efectiva. 

Problemas

A pesar de que hay un acuerdo general sobre el hecho de que el juego es beneficioso para el desarrollo de los niños, la base de investigación no contiene tanta evidencia sobre el rol del juego específicamente en el aprendizaje del niño. Como se observó en una reseña reciente,4 diversas personas han llegado a conclusión de que el juego proporciona importantes beneficios en el aprendizaje, pero que la ciencia actual aún no ha llegado a demostrar esta afirmación, en particular a lo que se refiere al aumento de habilidades particulares, como resolución de problemas y conocimientos aprendidos. 

Contexto de la investigación 

Es innegable que los niños disfrutan del juego y se benefician de este. Sin embargo, cuando se espera que los niños cumplan un objetivo determinado, la investigación sugiere que es posible que sea también necesario ofrecerles un entorno de aprendizaje más estructurado, para que puedan absorber los conocimientos. Para resolver el dilema entre las capacidades naturales de los niños para aprender jugando y la necesidad de aprender contenido y habilidades claves, ello implica la aceptación que existen distintos tipos de juego, cada uno con potencial para alcanzar diversos objetivos.

Preguntas clave de la investigación 

¿Qué tipo de experiencias de aprendizaje (por ejemplo, juego libre, juego guiado, instrucción directa) fomentan más apropiadamente el aprendizaje de contenido y habilidades por parte de los niños? Asimismo, ¿cómo podemos equilibrar los hallazgos de los investigadores en estudios para mejorar los resultados académicos y personales para los niños en clases y hogares? 

Resultados de investigaciones recientes 

Cuando los docentes y padres hablan sobre el juego infantil, a menudo se refieren al juego libre: tiempo sin estructurar, en el que los niños son libres de elegir sus acciones con un rango de objetos o actividades. Este tipo de juego puede ofrecer algunos beneficios, como por ejemplo mejorar la atención de los niños permitiéndoles liberar el exceso de energía. Sin embargo, debido a su naturaleza no estructurada, es posible que el juego libre no sea particularmente beneficioso para el aprendizaje de algunos tipos de conocimientos de contenidos entre los niños.5 En un estudio, por ejemplo, se pidió que los niños aprendieran las propiedades de criterio sobre las formas (por ejemplo, los triángulos siempre tienen tres lados y tres ángulos). Los niños fueron capaces de aprender esta información cuando se les instruyó directamente, usando tarjetas con imágenes y varillas flexibles como apoyo visual, pero no cuando simplemente les daba las tarjetas y las varillas para que jugaran con ellas.6 De esta manera, es posible que el juego libre no sea óptimo para alcanzar objetivos particulares del currículo 

Afortunadamente hay otro tipo de juego que fomenta el aprendizaje de contenido en los niños: el juego guiado. Este es un tipo de juego en el que las actividades de los niños están estructuradas por un adulto cualificado, lo que permite guiar las acciones de los niños hacia el objetivo de aprendizaje.7-9 Los adultos pueden proveer este andamiaje estructurando el entorno por adelantado (por ejemplo, ofreciendo un cierto tipo de juguete, como se hace en la educación Montessori) o respondiendo de forma sensible a las acciones de los niños durante una sesión de juego y ofreciéndoles sugerencias abiertas (por ejemplo, animando al niño a explorar materiales que aún han explorado: "¿Qué crees que pasaría si…?"). 

Una de las características más importantes del juego guiado es que las acciones de los niños en la sesión de juego deben ser elegidas libremente. Esta es la característica principal del juego: que los propios niños están a cargo y pueden elegir lo que hacen en cualquier momento. El juego libre y el guiado comparten esta característica. Sin embargo el juego guiado incluye también un rol importante para los adultos. En el juego guiado, los adultos deben permitir a los niños mantener el control, pero asimismo también deben proveer una orientación sutil para permitirles explorar los aspectos correctos de su entorno para alcanzar el objetivo de aprendizaje. 

Los estudios demuestran que el juego guiado es, sin duda alguna, útil para el aprendizaje de los niños. En concreto la investigación ha hallado que los niños que participaban en actividades de juego guiado aprendían con más frecuencia información, que los niños que participaron en juego libre, y, en algunos casos, más que los niños que recibieron instrucción directa. Por ejemplo en una intervención para enseñar nuevas palabras del vocabulario, mediante actividades de lectura de libros, no tuvo gran éxito cuando los niños jugaban libremente con juguetes relacionados con las nuevas palabras. Sin embargo, cuando un adulto ofreció orientación durante el juego, el número de palabras que los niños aprendieron aumentó de forma significativa.10 De igual manera diversos estudios han mostrado que los niños pueden aprender sobre nuevas estructuras causales cuando exploran libremente dentro de entornos altamente limitados.11,12 Apoyando estos resultados, un meta-análisis halló que el aprendizaje en entornos de juego guiado era comparable e incluso mejor, que el aprendizaje mediante instrucción directa, y que ambos eran superiores al aprendizaje mediante entornos no estructurados disponibles en juego libre.

Lagunas en la investigación 

De la misma manera que no todos los juegos son iguales, no todos los tipos de aprendizaje que utiliza el juego son iguales a la hora de obtener distintos resultados. Por ejemplo, el juego libre puede ser especialmente beneficioso para fomentar la colaboración y la comunicación en la infancia temprana, pero el juego guiado puede ser cada vez más importante para aprender conocimiento de contenido a lo largo de la escuela elemental o primaria. Aún queda mucho por hacer para determinar qué perspectivas pedagógicas son mejores para qué resultados, y en qué edades y fases son más beneficiosas. La labor futura debería centrarse también en saber exactamente qué tipos de orientación son más apropiados para distintos objetivos de aprendizaje para los niños con diversos trasfondos, ya que algunos resultados de aprendizaje pueden beneficiarse de un grado mayor o menor de participación del adulto en la situación de juego

Conclusiones 

Muchos docentes e investigadores adoptan perspectivas opuestas sobre el juego, ya sea porque creen que todo el juego fomenta el aprendizaje, o porque creen que el juego y el aprendizaje son procesos completamente separados. En un intento de cerrar esta brecha, la investigación reciente ha comenzado a examinar las maneras en las que distintos tipos de juego pueden fomentar el alcance de diversos objetivos de aprendizaje. En particular, la investigación ha demostrado que el juego guiado, un tipo de experiencia de juego apoyada por adultos, puede ser particularmente beneficioso para el aprendizaje infantil. Creemos que el secreto para el éxito del juego guiado es la combinación del apoyo de los adultos y la independencia infantil. La presencia de un adulto que estructura la situación y ofrece orientación durante el proceso, asegura que la exploración de los niños se realiza dentro de los límites apropiados. A su vez, mantener la autonomía de los niños asegura que la situación es divertida e interesante para ellos, canaliza su aptitud natural para aprender y explorar, y permite considerar sus propios intereses en sus acciones, lo cual promueve un mejor aprendizaje.

Implicaciones para padres, servicios y políticas

Todos los padres, docentes y creadores de políticas quieren asegurarse de que los niños de hoy son los adultos exitosos del mañana. Con frecuencia, este deseo lleva a tensiones entre el deseo infantil de jugar y el deseo adulto de impartir conocimiento de contenidos específico (por ejemplo, matemáticas y lectura) o habilidades (por ejemplo, comunicación, creatividad, o colaboración). El periodo de infancia es limitado pero las expectativas son altas. Esta combinación puede hacer que se tomen decisiones que favorezcan la instrucción directa (por ejemplo, tarjetas, lecciones repetitivas) en detrimento de la exploración y del descubrimiento. La investigación sugiere que es posible que esta dicotomía no esté bien planteada. El juego guiado, en el que los adultos ayudan a estructurar una actividad de juego pero permite a los niños llevar las riendas y dirigir la sesión, no solo es más divertido para el niño, sino que también puede ser particularmente eficaz para el aprendizaje. A pesar de que aún queda mucho por estudiar para así determinar las mejores perspectivas pedagógicas para enseñar distintos tipos de conocimientos y habilidades a lo largo del desarrollo, la investigación hasta la fecha sugiere que adoptar una visión más matizada del juego que incluya el juego guiado puede proveer los resultados que todos deseamos en lo que concierne al aprendizaje infantil. Finalmente, al estudiar este tema, es crucial que los investigadores que examinan cómo los niños aprenden y colaboran con los docentes y con los padres, (que estén actualmente enseñando a niños) puedan desarrollar currículos basados en las evidencias y en las experiencias que fomenten lo mejor posible el desarrollo y aprendizaje de los niños.

Referencias

  1. Ginsburg KR. The importance of play in promoting healthy child development and maintaining strong parent-child bonds. Pediatrics. 2007;119(1):182-191. doi:10.1542/peds.2006-2697.
  2. Singer DG, Golinkoff RM, Hirsh-Pasek K, eds. Play = Learning: How play motivates and enhances children’s cognitive and social-emotional growth. New York: Oxford University Press; 2006.
  3. Pellegrini AD, Smith PK. Physical activity play: The nature and function of a neglected aspect of play. Child Development. 1998;69(3):577-598. 
  4. Lillard AS, Lerner MD, Hopkins EJ, Dore RA, Smith ED, Palmquist CM. The impact of pretend play on children’s development: A review of the evidence. Psychological Bulletin. 2013;139(1):1-34. 
  5. Alfieri L, Brooks PJ, Aldrich NJ, Tenenbaum HR. Does discovery-based instruction enhance learning? Journal of Educational Psychology. 2011;103(1):1-18.
  6. Fisher KR, Hirsh-Pasek K, Newcombe NS, Golinkoff RM. Taking shape: Supporting preschoolers’ acquisition of geometric knowledge through guided play. Child Development. 2013;84(6):1872-1878.
  7. Weisberg DS, Hirsh-Pasek K, Golinkoff RM, Kittredge AK, Klahr D. Guided play: Principles and practices. Current Directions of Psychological Science. 2016;25(3):177-182. 
  8. Weisberg DS, Hirsh-Pasek K, Golinkoff RM. Guided play: Where curricular goals meet a playful pedagogy. Mind, Brain and Education. 2013;7(2):104-112. 
  9. Weisberg DS, Zosh JM, Hirsh-Pasek K, Golinkoff RM. Talking it up: Play, language, and the role of adult support. American Journal of Play. 2013;6(1):39-54.
  10. Toub TS, Hassinger-Das B, Nesbitt KT, et al. The language of play: Developing preschool vocabulary through play following shared book-reading. 2017. Manuscript under review.
  11. Cook C, Goodman ND, Schulz LE. Where science starts: Spontaneous experiments in preschoolers’ exploratory play. Cognition. 2011;120(3):341-349.
  12. Sim ZL, Xu F. Learning higher-order generalizations through free play: Evidence from 2- and 3-year-old children. Developmental Psychology. 2017;53(4):642-651.

Para citar este artículo:

Weisberg DS, Zosh JM. Cómo el juego guiado fomenta el aprendizaje en la infancia temprana. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Pyle A, ed tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/aprendizaje-basado-en-el-juego/segun-los-expertos/como-el-juego-guiado-fomenta-el-aprendizaje-en-la. Publicado: Febrero 2018 (Inglés). Consultado: 20/03/2019.