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El aprendizaje basado en el juego, que incluye el juego libre y el juego guiado, constituye un excelente entorno para fomentar el desarrollo cognitivo de los niños pequeños.

El juego libre por sí solo no es suficiente para promover el aprendizaje académico. El juego guiado parece, sin duda, el aspecto del aprendizaje lúdico esencial para el aprendizaje académico. Se emplea para enseñar objetivos de aprendizaje específicos de forma interesante. Los niños siguen estando a cargo, por lo que controlan sus acciones durante el juego, pero los pedagogos o los padres desempeñan un papel activo preparando el entorno, por ejemplo ofreciendo tipos específicos de juguetes, colaborando con los niños ofreciendo respuestas sensibles a sus acciones durante la sesión de juego, y ofreciendo sugerencias abiertas para que los niños alcancen objetivos de aprendizaje específicos.

Con la combinación de la independencia del niño y el apoyo de los adultos, el juego guiado ha demostrado ser particularmente efectivo a la hora de promover el aprendizaje temprano de contenidos y habilidades nuevas en temas como las matemáticas, la lectura y el pensamiento crítico entre otros.