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Es normal que los niños pequeños peguen y muerdan. A medida que el cerebro se desarrolla y sus habilidades motrices aumentan, el niño comenzará de manera natural a expresar enfado y agresión mediante estos comportamientos.

Cuando los niños empiezan a pegar, morder, empujar o abofetear, los adultos deberían hacer lo siguiente:

  • reaccionar con calma, pero mostrar su desaprobación cada vez que estos comportamientos tengan lugar 
  • mostrarse cariñoso y atento, y reforzar el buen comportamiento
  • aplicar disciplina apropiada para su edad que promueva el aprendizaje (ej.: disculparse, reparar cualquier daño causado)
  • enseñar a los niños cómo expresar enfado y frustración usando lenguaje
  • animar a los niños a usar comportamientos pacíficos (ej.: cooperar, negociar, buscar un compromiso, reconciliarse)

Con el apoyo y la guía de los padres y cuidadores, y a través de la interacción con otros niños, estos aprenderán a NO usar la agresión física y a usar otros comportamientos más aceptados socialmente en su lugar.