Jennifer E. Lansford, PhDa, Sombat Tapanya, PhDb, Paul Odhiambo Oburu, PhDc

Duke University, Center for Child and Family Policy, EE.UU.a, Chiang Mai University, Department of Psychiatry, Tailandiab, Maseno University, Keniac

Octubre 2011 (Inglés). Traduccíon: enero 2012

Introducción

Una de las responsabilidades claves de los padres y los profesores es la de promover los comportamientos deseados en los infantes y la de manejar malos comportamientos  cuando ocurran. Los padres y los profesores tienen muchas opciones para manejar los comportamientos de los infantes, que abarca desde la orientación proactiva dirigida a la prevención del mal comportamiento en primer lugar, hasta métodos reactivos que castigan el mal comportamiento después de que ocurra. Posiblemente, la manera más controvertida como algunos padres y profesores tratan de manejar el comportamiento de los niños es a través del castigo corporal, que se ha definido como el uso de la fuerza física con la intención de causar dolor, pero sin lesionar, con el fin de corregir o controlar el comportamiento inapropiado del niño.1 Este artículo está centrado en el uso de los castigos corporales  más por los padres que por los profesores, porque más niños sufren de castigos corporales en la casa  que en la escuela y porque la mayoría de las investigaciones se centra en el uso de castigos corporales por los padres. Sin embargo, muchos de los temas descritos se aplican igualmente a los castigos corporales tanto en la casa como en el entorno de la escuela.

Tema

Los castigos corporales son usados ampliamente  por los proveedores de cuidados alrededor del mundo. En un estudio sobre el uso de castigos corporales por los padres con niños de 2 a 4 años, en 30.470 familias de 24 países en vía de desarrollo, el 63% de los proveedores primarios de cuidados reportó que alguien en su casa había castigado físicamente a su hijo durante el último mes.2 Dentro de estos 24 países, el 29% de los proveedores de cuidados reportó que creyó que era necesario usar castigos corporales para criar a un niño correctamente.2 En un estudio en 1.417 familias con niños de 7 a 9 años en 9 países, más de la mitad de los niños habían sido castigado físicamente durante el último mes.3 Incluso con esta muestra más antigua, el 17% de los padres en esos países creyó que era necesario usar castigos corporales para criar a sus hijos.3

A pesar del amplio uso de castigos corporales, hay una vasta gama de actitudes con respecto a su uso entre y dentro de los países. En términos de actitudes, éstas  se sitúan entre el 27%  y el 38% de la varianza en la creencia de los proveedores de cuidados  acerca de la necesidad de usar castigos corporales, y se puede explicar por el país en el cual viven los padres.2 En términos  de uso,  del “azote” o de la golpiza ha sido reportado como la respuesta más común  al mal comportamiento del niño en Jamaica.4 Además, el 40% de los proveedores de cuidado mongoles reportó haber visto a alguien en su casa pegar a un niño durante el último mes, y el 44% de los proveedores de cuidados gambianos reportó haber visto un niño siendo golpeado con un objeto durante el último mes.2 En el otro extremo, en 1979, Suecia se convirtió en el primer país en  prohibir el uso del castigo corporal por los padres.  Los castigos corporales ahora están prohibidos en las escuelas en más de 100 países y están prohibidos en todos los entornos (incluyendo en la casa y en las escuelas) en 29 países.5 En los países que han prohibido los castigos corporales, las actitudes con respecto a los castigos corporales empezaron a cambiar antes de la implementación de las prohibiciones legales en formas que permitieron  que se aplicaran dichas prohibiciones. Después de las prohibiciones, han ocurrido cambios adicionales en las actitudes y los comportamientos.6 Hay una variabilidad entre los países sobre cuánto el comportamiento de los padres y los profesores se ajusta a las prohibiciones legales. No obstante las notables diferencias entre países concernientes al uso de castigos corporales por los padres, también hay diferencias dentro de los países con respecto al uso de los castigos corporales por los padres que pueden ser consecuencias de una variedad de factores socio-demográficos, y relacionados con niños y padres.

Problemas

Los castigos corporales se están convirtiendo de manera creciente en un tema problemático global de derechos humanos. En 1989 la Convención sobre los derechos del niño (CDN) fue adoptada por la Asamblea general de las Naciones unidas. Hasta la fecha, todos los miembros de las Naciones Unidas excepto dos (Somalia y los Estados Unidos) han ratificado la CDN, lo que significa que los 192 países que han ratificado la CDN están obligados a examinar sus políticas, leyes y normas culturales para garantizar que se observe el derecho de protección de los niños.7 La ONU define la violencia física contra los niños (incluyendo los castigos corporales) como una violación de sus derechos bajo la CDN y ha fijado la meta de poner “fin a la justificación de la violencia contra los niños por parte de los adultos, sea que se acepte como ‘tradición’ o se  disfrace de ‘disciplina.’”8(p5)

Además de ser un tema de derechos humanos, los castigos corporales, , han demostrado ser ineficaces para producir los comportamientos deseados  y son un factor de riesgo para una amplia gama de problemas de adaptación infantil.9 Por ejemplo, los niños que han sido castigados físicamente enfrentan un mayor riesgo ante problemas externalizantes de comportamiento tales como la agresión y la delincuencia, al igual que  problemas internalizantes tales como la depresión y la ansiedad.9 Además, el uso leve de castigos corporales puede conducir al uso de formas severas de castigos corporales y abuso físico.10,11

Contexto de la investigación

Al menos tres factores son importantes para describir el contexto investigativo de los estudios sobre los castigos corporales. Un factor es la edad del niño que está siendo castigado. El uso de castigos corporales por parte de los padres alcanza su nivel más alto durante los años de la niñez y preescolar y disminuye después.12 Para comprender la prevalencia de los índices de los castigos corporales al igual que la manera como los castigos corporales afectan la adaptación de los niños, es importante tener en cuenta la edad de los niños implicados.

Segundo,  Los castigos corporales son multidimensionales y su evaluación puede implicar la comprensión de cuan frecuente los padres utilizan los castigos corporales, cuál es la severidad con la que se aplica (por ejemplo, con la mano desnuda o con un objeto), y el contexto en el cual se aplica (por ejemplo, de manera dominante o como último recurso después de haber fallado los intentos de controlar el comportamiento  a través de medios no violentos). Los niveles de prevalencia que indican qué proporción de padres ha utilizado alguna vez castigos corporales son generalmente altas (por ejemplo, más del 90% de los padres estadounidenses ha recurrido a los castigos corporales en algún momento).12 La frecuencia con cual se usan los castigos corporales varía según la edad del niño.3,12 La frecuencia, la severidad y la prelación de los castigos corporales están relacionados con más problemas de adaptación de niños.

El tercer factor para comprender el contexto investigativo de los estudios sobre los castigos corporales  es que los estudios varían en su rigor metodológico. Por ejemplo, los estudios varían en las medidas de frecuencia, la severidad y la naturaleza de los castigos corporales; sea que incluyan muestras de conveniencia o representativa; sean  transversales  o longitudinales; sea que utilicen datos actuales o retrospectivos;  sea que (los estudios) controlen, entrecruzando variables que puedan proporcionar explicaciones alternas para los vínculos entre los castigos corporales y la adaptación de los niños. Estas características metodológicas de los estudios tienen implicaciones en las conclusiones que se puede sacar de ellas. Los estudios que controlan estadísticamente los casos de problemas tempranos del comportamientos de los niños, al analizar los vínculos entre castigos corporales y problemas futuros de comportamiento de los niños, por ejemplo, pueden examinar si los castigos corporales conducen al aumento de los problemas de comportamiento en los niños por encima y más allá los problemas tempranos de comportamiento que pudieran haber provocado los castigos corporales.

Interrogantes claves de la investigación

La investigación ha tratado cuatro interrogantes claves respecto al uso de castigos corporales por parte de los padres. Primero, ¿cómo los castigos corporales afectan  la futura adaptación en cuanto al comportamiento, cognitivo y social de los niños? Segundo, ¿a través de qué mecanismos los castigos corporales afectan la adaptación futura de los niños? Tercero, ¿afecta a todos los niños de manera similar, o ciertas características de los niños o los entornos en los cuales se usa  hacen que los castigos corporales sean más o menos perjudiciales para unos niños que para otros? Cuarto, ¿qué factores predicen si los padres usarán castigos corporales?

Resultados de las investigaciones recientes

Un amplio cuerpo de investigación sugiere que el sufrimiento de castigos corporales está relacionado con una gama de problemas futuros de adaptación. En un meta-análisis de 88 estudios, se reveló que los castigos corporales predecían más agresión, comportamiento delincuencial y antisocial, problemas de salud mental, y riesgo de llegar a sufrir abusos físicos durante la niñez al igual que menos internalización moral y relaciones padres –hijos de menor calidad.9 Además, se reveló que el sufrimiento de castigos corporales durante la niñez tenía relación con más agresiones en la edad adulta, comportamiento delincuencial y antisocial, problemas de salud mental, y abusos posteriores del cónyuge o de su propio hijo.9 En el meta-análisis, el único resultado pronosticado por los castigos corporales fue la obediencia inmediata por los niños.9

Los castigos corporales también predicen un número de problemas cognitivos, incluyendo puntajes de cociente intelectual más bajos .13,14 Sin embargo, estas conclusiones siguen siendo controversiales, con algunos investigadores que argumentan que la relación entre los castigos corporales y los problemas de adaptación de niños resultan no porque los castigos corporales causen más resultados problemáticos para los niños, sino porque los niños con más problemas de comportamiento provocan más de todo tipo de medidas disciplinarias, incluyendo castigos corporales, de parte de sus padres.15,16 Estos investigadores también señalan las limitaciones metodológicas de la investigación sobre los castigos corporales (por ejemplo, madres que informan que tanto desde su propio comportamiento como del comportamiento de su hijo conducen a la inflación de las correlaciones, porque la información proviene de una sola fuente) para argumentar que la evidencia existente no es suficiente para establecer una relación de causa entre el uso de castigos corporales por los padres y los problemas subsiguientes de adaptación de los hijos.15,16 Por otro lado, teniendo en cuenta los riesgos de los castigos corporales y la falta de evidencias en el sentido que los castigos corporales mejoren el comportamiento de los niños (lo que supuestamente sería la meta de los padres al usar castigos corporales), los riesgos de usar castigos corporales parecen demasiado importantes como para ser ignorados.

Existe alguna evidencia de que uno de los principales mecanismos a través de los cuales  los castigos corporales afectan la adaptación futura de los niños es a través de la percepción que los niños tienen respecto a la calidez y la aceptación de sus padres frente a la hostilidad y el rechazo.17 Si el uso de castigos corporales llevan a los niños a percibir a sus padres como hostiles y excluyentes, entonces las percepciones de rechazo y hostilidad conducirán a una escalada de los problemas de comportamiento de los hijos y a una disminución de la calidad de sus relaciones sociales. Sin embargo, si los niños siguen percibiendo a sus padres como cálidos y dóciles, entonces el uso de castigos corporales por los padres pueden no conducir a problemas de adaptación de los niños. Un problema con los castigos corporales es que los padres los usan frecuentemente como una respuesta airada en la efervescencia del momento. Por ejemplo, según un estudio, el 85% de los padres de clase media, principalmente estadounidenses de origen europeo, reportó haber sufrido niveles moderados a altos de enojo, remordimiento y agitación al tratar con el mal comportamiento de los niños.18 En otro estudio, el  54% de  las madres, en una muestra estadounidense, reportó que más de la mitad de las veces que usaron castigos corporales, se trató de una respuesta equivocada.19 Si los niños perciben que sus padres están fuera de control y los increpan con enojo, estas respuestas cognitivas y emocionales a los castigos corporales podrían conducir a más adaptaciones problemáticas de los niños en el futuro.20

Otro mecanismo a través del cual los castigos corporales afectan la adaptación de los niños es mediante la alteración de la forma en que los niños procesan cognitivamente la información social. Por ejemplo, en comparación con los niños que no son castigados físicamente, aquellos que son castigados físicamente tienen más probabilidad de interpretar  el comportamiento de los otros como una intención hostil, son más propensos a generar soluciones agresivas en situaciones sociales provocadoras, y son más propensos a evaluar la agresión como una buena manera de actuar en situaciones sociales.21 Cada una de estas desviaciones cognitivas a su vez aumenta la posibilidad de que los niños lleguen a comportarse agresivamente.22

No todos los niños responden a los castigos corporales de la misma manera, y muchos factores pueden alterar la manera en que los castigos corporales están relacionados con la adaptación  de los niños. Uno de estos factores es la normatividad cultural. En un estudio en seis países (China, India, Italia, Kenia, Filipinas y Tailandia), el uso más frecuente de castigos corporales por parte de las madres estaba relacionado con niveles más altos de agresión y ansiedad infantiles en los seis países, el vínculo entre castigos corporales y los problemas de adaptación de los niños era más fuerte en países donde el uso de castigos corporales no era normativo y más débil en los países donde el uso de castigos corporales era normativo.23 Los investigadores han descubierto también alguna evidencia de que los castigos corporales son más perjudiciales si se usan con niños menores de dos años de edad o mayores de 13 años de edad, si se usa más de una vez por semana, y si es severo (por ejemplo, si se usan objetos en vez de la mano desnuda).24

Aunque la mayoría de las investigaciones está centrada en los castigos corporales como factor de predicción de problemas de adaptación infantil, hay una pequeña parte del cuerpo de la investigación que ha investigado factores que predicen si los padres usan castigos corporales. Estos estudios han revelado que los factores demográficos, de comportamiento infantil y los factores parentales afectan la probabilidad de que los padres usen castigos corporales. Por ejemplo, los padres son más inclinados a usar castigos corporales si tienen niños con temperamentos difíciles o tienen altos niveles de estrés familiar.25 Los contextos culturales particulares hacen que sea más o menos probable que los padres usen castigos corporales. por ejemplo, de acuerdo con los datos etnográficos recolectados por antropólogos en 186 sociedades pre-industriales, los castigos corporales son más frecuentes en sociedades con niveles más altos de estratificación social y con toma de decisiones políticas de manera no democrática, tal vez porque los padres pueden usar castigos corporales para preparar a los niños para vivir en una sociedad con desigualdad de poderes, donde los comportamientos sumisos y obedientes de los niños son especialmente valorados.26 Además, varios grupos religiosos y culturales aprueban castigos corporales a través de adagios tales como “el castigo premia con disciplina.”27

En síntesis, la característica fundamental de la literatura de la investigación es la de demostrar que los problemas de comportamiento de los niños y el uso de castigos corporales por parte de los padres deben ser vistos como parte de un sistema recíproco en el cual los problemas de comportamiento de los niños provocan castigos corporales, los cuales conducen luego a escaladas en problemas de comportamiento de los niños en un ciclo coercitivo que perpetúa a lo largo del tiempo.28,29 En consecuencia, una investigación centrada en factores que predigan tanto el uso de castigos corporales por los padres como los resultados en los niños como consecuencia del uso de castigos corporales por los padres, captará mejor la complejidad total de este sistema bidireccional. Además, una investigación que incluya mecanismos que ayuden a dar relevancia a estas relaciones a lo largo del tiempo y que intente comprender otros factores que puedan alterar los vínculos entre castigos corporales y adaptación infantil, son importantes para adelantar las investigaciones sobre los castigos corporales.

Vacíos de la investigación

A pesar del importante progreso en la comprensión de las relaciones complejas entre castigos corporales y la adaptación infantil,  la investigación todavía tiene vacíos, uno de los cuales será tratado aquí. Los factores genéticos y ambientales interactúan para dar forma a los resultados de comportamientos. A la fecha, pocos estudios han intentado comprender en qué forma los factores genéticos pueden interactuar con el sufrimiento de castigos corporales para alterar la adaptación infantil. Un estudio demostró que el comportamiento delincuencial aportado por un genotipo específico de la monoaminoxidasa A fue exacerbado por el sufrimiento de castigos corporales.30 Los estudios genéticamente  informativos serán importantes en el futuro tanto para desenredar influencias genéticas y ambientales  en la adaptación infantil, como para comprender cómo actúan entre sí.

Conclusiones

Una gran proporción de padres usan castigos corporales para tratar de controlar el comportamiento de sus niños, pero hay poca evidencia que los castigos corporales resulten en un mejor comportamiento (con la excepción de haber inducido a la obediencia inmediata) y una gran cantidad de evidencia de que los castigos corporales tienen la consecuencia no buscada de aumentar, en vez de disminuir futuros problemas de comportamiento en niños. Las percepciones cognitivas y emocionales de los niños con respecto a su sufrimiento debido a los castigos corporales, sirven como mecanismos que relacionan el uso de castigos corporales por los padres  con  los futuros problemas de adaptación , y los factores contextuales tales como la normatividad cultural que pueden reforzar o debilitar los vínculos entre castigos corporales y la adaptación infantil. Los factores de niveles sociales y los problemas de comportamiento  infantil también influyen en si los padres usan castigos corporales.

Hay dos problemas principales con el uso de castigos corporales. El primer problema es enfatizado por la investigación científica que no demuestra beneficio alguno derivado de los castigos corporales en términos de promoción de comportamientos deseados a largo plazo y sí muchos riesgos relacionados con la adaptación infantil. El segundo problema es moral y ético en vez de científico, en el sentido que la eliminación de la violencia contra los niños, que incluye el uso de castigos corporales, se ha convertido de manera creciente en el centro de atención de la comunidad internacional, en el esfuerzo de garantizar el derecho de protección de los niños como se estipula en la Convención sobre los derechos del niño.

Implicaciones para los padres, los servicios y las políticas

La Academia Americana de Pediatría emitió una declaración de política en el sentido de que el uso de castigos corporales es de “efectividad limitada y tienen efectos secundarios potencialmente perjudiciales” y recomendó que “se estimule y asista a los padres en el desarrollo de métodos distintos  de dar palmadas como medida de control de comportamientos indeseados.”31(p723) Más allá del nivel de padres individuales, la ONU, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos internacionales han estado en campaña para que los países prohíban el uso de castigos corporales en todos los entornos.32

En parte como resultado de su obligación  de promover el derecho de protección de los niños contra la violencia tal como se estipula en la Convención sobre los derechos del niño, los países han incorporado de manera creciente intervenciones educativas y de comportamiento relacionadas con los castigos corporales en sus programas nacionales de crianza.33 Estos programas  han adoptado una variedad de formas. Por ejemplo, un enfoque ha sido dado para implementar intervenciones preventivas con miras a reducir el estrés parental, el uso de drogas y pobreza y para aumentar el acceso de los padres a servicios de soporte en un intento de reducir el uso de castigos corporales.34 Otro enfoque ha sido el de proporcionar a los padres la información relacionada con los riesgos de los castigos corporales e información acerca de métodos de disciplina no violentos. Por ejemplo, en Filipinas, el Servicio de Efectividad para Padres es un programa multifacético de crianza que incluye información elaborada para ayudar a los padres a controlar el comportamiento de sus niños pequeños.33 Todavía ha habido otro enfoque para lanzar campañas de consciencia pública como parte de estrategias nacionales para reducir el uso de castigos corporales por los padres. Por ejemplo, en Suecia,la información acerca de la prohibición de castigos corporales fue impresa en cajas de leche al momento de la legislación inicial.6 Otras intervenciones todavía se han centrado en disminuir el uso de castigos corporales por los profesores y aumentar la disciplina positiva en el entorno escolar.35

Teniendo en cuenta  tanto el uso extendido  de castigos corporales y la creencia generalizada en la necesidad de usar castigos corporales en algunos países, los esfuerzos para eliminar la violencia contra los infantes tendrá que alterar la creencia de que los castigos corporales son necesarios para criar un niño, al igual que para dar a los proveedores de cuidados las alternativas no violentas  con las cuales reemplazar los castigos corporales. El desafío será el de trabajar con los adultos para explorar estrategias alternas de control del comportamiento de los niños, para no tener que recurrir al uso de castigos corporales.

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Para citar este artículo:

Lansford JE, Tapanya S, Oburu PO. Castigos corporales. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Tremblay RE, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/violencia-social/segun-los-expertos/castigos-corporales. Publicado: Octubre 2011 (Inglés). Consultado: 15/10/2019.