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¿Por qué es importante?

Head Start es un programa estadounidense sobre educación preescolar orientado a niños desfavorecidos. Creado en 1965, este proyecto que cuenta con financiamiento federal es actualmente el mayor prestador de servicios educacionales en los Estados Unidos para niños pequeños que viven en situación de extrema pobreza, con alrededor de 900.000 niños de entre tres y cuatro años matriculados en el período 2005-2006.

En sus comienzos, los objetivos del programa fueron lograr que los niños de menores recursos alcanzaran el nivel de los niños más favorecidos al momento de ingresar a la escuela. Debido a que los creadores de Head Start encontraron que los niños pequeños que viven en situación de pobreza necesitan muchas otras cosas, además de acceso a  la educación preescolar para estar en condiciones de ingresar a la escuela primaria, el programa se diseñó con un enfoque integral. Por lo tanto, Head Start ofrece una combinación de servicios de salud, nutrición, sociales y educacionales a niños de bajos ingresos de entre tres y cinco años y a sus familias. Más específicamente, estos servicios incluyen educación temprana, chequeos médicos, una buena y adecuada alimentación y capacitación a los padres. 

Otra iniciativa de apoyo familiar denominada Early Head Start ofrece servicios educacionales a más de 60.000 niños menores de tres años. El programa fue creado en 1994. 

¿Qué sabemos?

El programa Head Start a menudo se considera como un laboratorio para el desarrollo de intervenciones efectivas orientadas a niños en situación de pobreza. De ahí que los temas que éste incluye tengan amplias implicaciones para la política en educación temprana en general. 

Los niños de Head Start son seleccionados entre aquellos más económicamente desfavorecidos de sus comunidades y a menudo son remitidos al programa a través de otras agencias sociales. Desafortunadamente, esta intervención no dispone de fondos suficientes para llegar al conjunto de la población infantil que vive en situación de pobreza. Actualmente, sólo un 60% de niños que reúne los requisitos necesarios participan en Head Start. La falta de fondos es uno de los numerosos desafíos que enfrenta el programa para alcanzar el objetivo de ofrecer servicios de cuidado integrales a los niños de familias de escasos recursos. Otro de los desafíos es el hecho que las familias entran y salen de la línea de la pobreza, por lo cual es difícil determinar qué niños participarán en el programa en un momento dado. La baja especialización de los docentes es otro problema. Finalmente, no existe consenso sobre la combinación óptima de las áreas de servicios (educacional versus sanitario y social, y el servicio centrado en el niño versus aquel centrado en la familia, etc.).

Hasta ahora, se han llevado a cabo una gran cantidad de estudios sobre los impactos de Head Start, pero en su mayoría presentan problemas metodológicos (frecuentemente con los grupos comparativos), lo que dificulta la interpretación de los resultados. Sin embargo, la evidencia apoya la conclusión general que señala que los niños que participan en el programa gozan de pequeños beneficios que se producen tanto a corto plazo como a  largo plazo. 

En un estudio comparativo de participantes en el Head Start con sus hermanos que no accedieron a estos servicios, los beneficios a largo plazo informados fueron: mayor índice de finalización de la secundaria e ingreso a educación superior, en los  participantes de grupos étnicos blancos; y reducción de delincuencia y condenas por actos delictivos, en los participantes afro-americanos. En otro estudio reciente, pero a pequeña escala, los investigadores observaron resultados positivos en la salud y el nivel cognitivo de los niños, así como beneficios en la salud de los padres y la conducta social.   

Hasta el momento, el Estudio de Impacto Head Start en desarrollo integra el mejor diseño experimental con una muestra representativa de alrededor de 5.000 niños de todo el país. Compara avances en el campo cognitivo, socioemocional, de salud y parental en niños asignados aleatoriamente a Head Start y a otro grupo que no recibe estos servicios. Los resultados iniciales que muestra el grupo de niños que ha participado durante un año en el programa son poco significativos. Específicamente, se encontraron efectos positivos en la identificación de letras y palabras, pre-escritura y vocabulario, y en la frecuencia en que los padres leen cuentos a sus hijos. Los parámetros que no mostraron efectos significativos fueron comprensión oral ni matemáticas. El mayor impacto fue en los informes de los padres sobre las habilidades de lecto-escritura de sus hijos y el acceso a la atención dental. 

Un estudio adicional comparó información de los programas Head Start con los resultados de la Encuesta Longitudinal Nacional de la Juventud (National Longitudinal Survey of Youth, NLSY). Esta medición encontró que los programas Head Start con mayores inversiones per capita y los programas con mayor nivel de gastos en actividades orientadas a los niños (como educación, salud y nutrición) tienden a obtener mejores resultados. 

Diversas evaluaciones recientes analizan los efectos del Early Head Start, programa orientado a niños desde su nacimiento hasta los tres años de edad. Los efectos a corto plazo parecen ser muy positivos, puesto que los participantes logran puntajes significativamente más altos en diferentes pruebas cognitivas, exhiben conductas menos agresivas y un comportamiento menos negativo hacia los padres durante el juego, además de mostrar, a los tres años de edad,  una mayor capacidad de atención en un objeto durante el juego. No obstante, aún se debe evaluar la prolongación de estos beneficios en el tiempo. 

¿Qué podemos hacer?

Los modestos resultados asociados a la participación el Head Start sugieren que el programa no está logrando plenamente sus objetivos. Una posible explicación es que los servicios educativos ofrecidos son demasiado precarios. De hecho, menos de un tercio de los docentes de Head Start tienen título profesional o estudios de postgrado. 

Un autor sugiere que todos los docentes líderes de Head Start deberían tener una licenciatura en educación infantil temprana, y que todos los para-docentes deberían tener estudios universitarios o un diplomado en desarrollo infantil (equivalente a un nivel AA o CDA de los Estados Unidos). La gran dificultad para mejorar la calidad de las trayectorias de crecimiento de los niños que viven en situación de pobreza necesita ser reconocida, y se debe extender el programa a dos años  (un 68% de participantes asistieron sólo durante un año). Sin embargo, como Head Start actualmente cubre sólo un 60% de niños que reúnen los requisitos necesarios y casi ninguno sobre el umbral de pobreza, no se puede justificar la prolongación sistemática del programa. 

Como los Estados están organizándose en forma individual para desarrollar e implementar la educación preescolar universal, la experiencia acumulada de los programas Head Start debería ser considerada para informar y guiar estas nuevas iniciativas. El enfoque que hoy se da es proporcionar servicios integrales a los niños y sus familias y a la disponibilidad de servicios de salud mental; ahora debería haber un giro y los programas deberían dirigirse a todos los niños pequeños de los distintos niveles socioeconómicos con problemas emocionales o conductuales. Asimismo, se debería ampliar la cobertura del Early Head Start, en la medida en que constituye un enfoque preventivo al insuficiente apresto escolar.   

A la hora de establecer prioridades y mejorar la calidad de los programas Head Start surgen algunas preguntas claves: ¿Logra Head Start un  impacto positivo duradero en los niños, y en qué áreas? ¿Son los beneficios que se obtienen tan  importantes como para compensar los costos? ¿Se debería ampliar la cobertura de estas intervenciones a todos los niños que viven en situación de pobreza? ¿Son los beneficios diferentes para los diversos sub-grupos de la población? ¿Se desvanecen o perduran los efectos de los programas en el tiempo, y si se desvanecen, cuál es la causa? Dadas las variaciones locales de los programas Head Start ¿Cuáles son las características de las intervenciones más exitosas? ¿Qué combinación de los diferentes componentes de los servicios es óptima, y qué tipo de currículo debería impartirse? En la medida en que el Head Start evolucione, la investigación sobre el programa entregará información sobre cómo realizar intervenciones a niños en situación de pobreza para que éstas sean más efectivas. 

Para citar este artículo:

Políticas del Programa “Head Start”: Síntesis. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/politicas-del-programa-head-start/sintesis. Actualizado: Abril 2017. Consultado: 23/07/2019.