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Por qué es importante

Las prácticas de paternidad han cambiado de manera significativa en las últimas décadas para adaptarse a los cambios en necesidades económicas, sociales y culturales. Ahora mismo es mucho más reciente, respecto a las pasadas décadas, que las mamás trabajen fuera de casa, lo que requiere que los papás participen cada vez más en el cuidado diario de los infantes. Asimismo, las actitudes y expectativas respecto a los roles de género han cambiado también a lo largo de los años, lo que ha permitido a los papás involucrarse más en su papel como cuidadores. De hecho, hay pruebas de que muchos papás por todo el mundo están implicándose más allá de su papel de proveedores, y participan cada vez más en el cuidado y la crianza de los infantes. A pesar de que los papás siguen siendo una de las principales fuentes de apoyo económico, también desempeñan un papel clave en el desarrollo de los infantes promoviendo su identidad, valores culturales, seguridad, competencia socioemocional y disposición para la escuela.

Es importante examinar la paternidad a lo largo del tiempo y en diversos entornos culturales, ya que amplía nuestra comprensión del rol en evolución de los papás, así como a los factores que contribuyen a sus distintos niveles de participación en la familia. 

¿Qué sabemos?

Las distintas tendencias de paternidad pueden explicarse por medio de factores culturales, sociales y financieros. Las creencias culturales sobre los roles de género y la división del trabajo han influido sobre las políticas familiares. Por ejemplo, en Suecia los papás tienen derecho a 60 días de baja, de paternidad pagada. Asimismo, en España, los papás pueden tener 13 días de baja por paternidad, que puede prolongarse hasta diez semanas. Además de las creencias culturales, los valores culturales sobre solidaridad familiar e integración (ej.: familismo –“la importancia de la familia inmediata o inmediata y extendida”- ) influyen sobre el nivel de participación del papá. Respecto a otros grupos minoritarios en los Estados Unidos, los papás latinos informan de niveles más altos de familismo; se describen como papás muy participativos y responsables con sus niños. 

Sin embargo, más allá de estas creencias y valores culturales, la implicación del papá depende en gran medida del contexto social y financiero. El Apartheid en Sudáfrica, la esclavitud en los Estados Unidos, y la Indian Act de Canadá son ejemplos de acontecimientos y políticas históricas que han afectado y siguen afectando las prácticas de paternidad. Debido a las malas oportunidades de empleo, muchos papás sudafricanos de raza negra deben abandonar a su familia para encontrar trabajo. De la misma manera, los papás afroamericanos en los Estados Unidos y los papás de las “Primeras Naciones” (indígenas)/mestizos de Canadá muestran una mayor probabilidad de enfrentarse a barreras respecto a papás caucásicos, lo que limita el tiempo que pasan con sus hijos. Entre estas barreras están la separación paternal, encarcelamiento, pobreza, desempleo y patrones de trabajo por cosechas o por estaciones climáticas. 

Finalmente, hay una creencia popular de que la ausencia del papá está asociada con resultados negativos en los infantes. Sin embargo, hay cada vez más evidencias de que la ubicación física del papá y la implicación en el trato con el infante son dos dimensiones completamente separadas en la relación papá-infante. De acuerdo con los resultados de investigación, un alto grado de implicación por parte de papás no residentes (es decir, papás que no comparten el hogar con sus hijos) puede moderar los efectos negativos de su ausencia sobre el comportamiento de los niños. Si se consideran estos factores en conjunto, la ausencia del papá no significa necesariamente que no participen en la vida de los hijos, y que su mera presencia no garantiza su implicación.

¿Qué podemos hacer?

Programas de infancia temprana 

Se anima a los papás a participar en programas de intervención paternal, como Kangaroo Care y Early Head Start. Estos programas están diseñados para ayudar a los papás a desarrollar habilidades paternales sanas, una relación de apego papá-hijo segura, y estrategias de intervención efectivas. Estas estrategias son particularmente importantes si los infantes están en riesgo de enfrentarse a problemas de conducta o socioemocionales en el futuro. Para aumentar la participación de los papás, los programas deben incluir personal y facilitadores de sexo masculino, tener en cuenta las diferencias culturales, y permitir actividades de implicación directa.

Políticas e investigación 

Las recomendaciones de políticas sobre la paternidad tienen mayores probabilidades de éxito si contemplan las circunstancias y necesidades únicas de los papás, y tratan en concreto habilidades de paternidad, en vez de dirigirse a las habilidades de paternidad en general. Asimismo, las políticas e intervenciones deben diseñarse con el objetivo de apoyar a papás que tienen oportunidades limitadas de interactuar con sus hijos. En conclusión, dado que la paternidad es un campo de investigación emergente, hay que realizar más estudios prospectivos sobre la calidad de las experiencias de paternidad, qué tipos de intervenciones para papás son efectivas, y las distintas necesidades de papás en las diversas culturas. 

En general, los programas, las políticas y las investigaciones deben reflejar las distintas experiencias de paternidad, ya que nos permiten comprender las maneras en las que las prácticas específicas de paternidad son beneficiosas para los infantes y para las familias como unidad.

Para citar este artículo:

Papá – Paternidad: Síntesis. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Roopnarine JL, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/papa-paternidad/sintesis. Actualizado: Abril 2016. Consultado: 25/09/2017.