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Todas las sociedades del mundo reconocen la influencia positiva del padre sobre los hijos, aunque esta puede variar de acuerdo con el contexto sociocultural. Una participación positiva del padre tiene los siguientes efectos:

  • actúa como factor de protección y aumenta el bienestar de los niños; 
  • tiene un efecto positivo en la competencia social de los niños, en su cociente intelectual (CI), más tarde en la vida, y en otros resultados educativos;
  • disminuye el comportamiento social negativo en los niños (como la delincuencia) y los problemas psicológicos en las niñas en la edad adulta temprana.

Cuando la influencia del padre comienza en la primera infancia , ello puede ayudar a formar vínculos seguros de apego, mejorar el desarrollo social y emocional, y tener una influencia positiva en la  preparación para la escuela y en el éxito escolar.