Regresar a publicaciones recientes

La socialización de género en los niños por parte los padres

Campbell Leaper, PhD

Department of Psychology, University of California, Santa Cruz, EE.UU.

Septiembre 2014

Introducción

Cuando los padres conciben un nuevo bebé, la primera pregunta que hacen generalmente es si van a tener una niña o un niño. La asignación del género a los niños se convierte en una poderosa identidad social que determina la vida de los niños. Durante la primera infancia, las niñas y los niños pasan gran parte de su tiempo en el hogar con sus familias y buscan orientación en los padres y en los otros hermanos. Los niños reciben de sus padres las primeras lecciones de género. Las maneras posibles en que los padres pueden influir en el desarrollo de género en los niños incluyen inspirar una conducta modelo y fomentar diferentes comportamientos y actividades en hijos e hijas.1

Problemática

Uno de los retos para los investigadores que estudian la socialización por los padres  es el de separar las influencias de los padres sobre los hijos y las influencias de los hijos sobre los padres.2 Hace cincuenta años, cuando los investigadores descubrieron las correlaciones entre las prácticas de crianza y el comportamiento de los niños, la deducción típica fue que los padres ejercían influencia sobre los hijos. Sin embargo, los psicólogos del desarrollo ahora reconocen que los niños ejercen también influencia sobre el comportamiento de sus padres. De esta manera, hay que ser cuidadoso en el momento de sacar conclusiones acerca de las influencias causales de socialización por los padres sobre el desarrollo de género en los niños.

Preguntas claves de la investigación

Cuatro preguntas resultan pertinentes al evaluar la influencia de los padres sobre el desarrollo de género en los niños:

  1. ¿Tienden los padres a tener expectativas  estereotipadas de género para sus hijos? 
  2. ¿Tienden los padres a inspirar en sus hijos los comportamientos de roles de género tradicionales?
  3. ¿Tienden los padres a fomentar en sus hijos comportamientos estereotipados por género y a desalentar comportamientos estereotipados entre géneros? 
  4. ¿Ejercen influencias causales sobre el desarrollo de género en los niños, las variaciones relacionadas con el género observadas en las expectativas y los comportamientos de los padres?

Resultados de la investigación

Las expectativas de los padres estereotipadas por género. Las expectativas tipificadas por género pueden presentarse en términos de rasgos de personalidad (por ejemplo, “los niños son agresivos”), habilidades (por ejemplo, “las niñas son buenas para la lectura”), actividades, y roles (por ejemplo,  “los hombres son científicos”).3 Mientras la igualdad entre géneros se ha incrementado en muchas culturas durante las últimas décadas, ha habido un crecimiento paralelo en los adultos respecto a la aprobación de actitudes que reflejan la igualdad entre géneros. Ahora hay más variación entre padres, algunos abrigando expectativas tradicionales y otros expresando expectativas igualitarias para sus hijas e hijos.4,5 Igualmente, algunos padres pueden apoyar puntos de vista igualitarios con respecto a ciertos campos (por ejemplo, ocupaciones) pero siguen siendo más tradicionales con respecto a otros campos (por ejemplo, roles familiares). Finalmente, Los padres (especialmente los hombres) tienden a ser más rígidos en sus expectativas para los hijos que para las hijas.6

Conducta modelo de género de los padres. Uno de los cambios sociales dramáticos en la mayoría de países occidentales industrializados en los últimos 50 años ha sido la entrada de las mujeres en la fuerza laboral. En las sociedades industrializadas contemporáneas, la mayoría de las mujeres con hijos trabajan fuera del hogar. La participación promedio de los hombres en el cuidado de los niños y en las tareas del hogar se ha incrementado, aunque las responsabilidades domésticas siguen siendo dominadas por mujeres en la mayoría de familias con dos carreras.6 La investigación demuestra que la participación de los padres –los hombres- en el cuidado de los niños está negativamente relacionada con el estereotipo de género en los niños.Al involucrarse en la crianza de los niños, los padres demuestran que el rol masculino adulto incluye tanto actividades de cuidado como de actividades instrumentales.

La influencia potencial de la conducta modelo de género parental, también ha estado presente en estudios hechos sobre niños criados por padres formados por parejas del mismo género.8 Comparados con niños criados por familias formadas de parejas heterosexuales, los niños  criados por parejas del mismo género tienden a tener menos probabilidad de aprobar ciertos estereotipos de género. Sin embargo, cuando los padres del mismo género dividían las labores, con un padre como el proveedor de cuidado principal y el otro padre como el sostén principal, sus hijos tenían más probabilidad de expresar puntos de vista estereotipados acerca de los roles y ocupaciones de adultos.8

Tratamientos diferenciales de los padres a las hijas y los hijos. En muchas partes del mundo, padres con recursos financieros limitados muestran fuertes preferencias hacia los hijos. Como resultado de ello, la prioridad de las oportunidades de asignación de recursos, desde salud hasta educación, podría darse a los hijos en detrimento de las hijas.9 Este contraste marcado en el tratamiento diferencial de hijos e hijas se ve generalmente en países más ricos. No obstante, hay maneras comunes en que los padres en estas sociedades pueden socializar niños y niñas de manera diferente.

De acuerdo con análisis exhaustivos realizados en países occidentales, la manera más notable cómo los padres brindan un trato diferente a las niñas de aquel dado a los niños, es a través de actividades estereotipadas de género.10 Esto incluye el tipo de juguetes que los padres compran o las clases de actividades que promueven. Por ejemplo, los padres tienden más a proporcionar vehículos de juguete, juguetes articulados y equipos deportivos para sus hijos; y tienden más a dar muñecas, utensilios de cocina y juguetes de vestir, para sus hijas. Una vez que los niños empiecen a pedir juguetes específicos (generalmente alrededor de los 3 años de edad), no queda clara la medida en que los padres están determinando las preferencias de las actividades lúdicas de sus hijos, en contraposición a acceder a las preferencias manifestadas por sus hijos.11

También hay maneras sutiles en que los padres pueden reforzar los estereotipos por género incluso cuando no los están animando abiertamente. Esto se ve comúnmente en el uso de  expresiones esencialistas sobre género por parte de los padres. Algunos ejemplos podrían ser “A las niñas les gustan las muñecas” o “A los niños les gusta el futbol.” En estas instancias,  el padre está expresando lo que se conoce como estereotipo descriptivo (esto es, describir patrones generales o “esencias” acerca de cada género) en vez de estereotipo prescriptivo (esto es, mencionar lo que debería ocurrir). La investigación sugiere que incluso las madres de clase media que manifestaban actitudes igualitarias en cuanto a género utilizaban frecuentemente expresiones esencialistas con sus hijos de edad preescolar. También, raramente desafiaban los estereotipos de género (por ejemplo, “Está bien si las niñas quieren jugar baloncesto”).12,13

En promedio, los padres en las culturas industrializadas son más flexibles  en cuanto a las actividades de juego que consideran más aceptables para las hijas que para los hijos.6,10 (Se han realizado relativamente pocos estudios sobre las actitudes de los padres respecto a los juegos de niños y niñas en países no industrializados o no occidentales). Igualmente, los padres tienden a ser más rígidos que las madres cuando se trata de estimular juegos tipificados por género (especialmente en hijos).6,10 Por ejemplo, muchos padres  estadounidenses estimulan a  sus hijas para que participen en deportes (una actividad  de estereotipo masculino). En cambio, pocos padres estimulan a sus hijos para que jueguen con muñecas (una actividad  de estereotipo femenino). De hecho, muchos padres se preocupan en tales casos. Sin embargo, la evidencia sugiere que algunos padres son más tolerantes con comportamientos de género contrario en los hijos, que en décadas anteriores.4,14

Brechas de la investigación

Se necesita más investigación  sobre el alcance y la manera cómo los padres  influyen en el desarrollo de género en sus hijos. Las investigaciones anteriores se basaron ampliamente en los diseños correlativos que no demuestran causalidad. Algunas asociaciones de comportamiento entre padres y sus hijos biológicos pueden deberse a influencias genéticas compartidas (por ejemplo, el nivel de actividades es parcialmente heredado).2 Una investigación longitudinal bien hecha es la más adecuada para abordar las posibles influencias causales. La importancia relativa de los padres en comparación con otros agentes socializadores (grupos de pares, medios de comunicación, profesores, etc.) debe ser examinada en mayor profundidad. Además, las investigaciones adicionales deberán tener en cuenta las formas indirectas de influencia parental. Por ejemplo, al estimular la participación de los niños en actividades organizadas (equipos deportivos, campos de ciencias), los padres pueden afectar la experiencia de sus hijos fuera de la familia.15 Finalmente, necesitamos tener una mejor comprensión de cómo los contextos culturales determinan los roles de género en la familia y en la socialización de niñas y niños.16

Conclusiones

Algunas  transformaciones dramáticas en los roles de los hombres y las mujeres  dentro y fuera de la familia han ocurrido durante el último medio siglo en la mayor parte del mundo industrializado. La imagen tradicional de la familia heterosexual con  ambos padres, donde el padre se desempeña como proveedor y la madre como ama de casa ya no es la norma en la mayoría de países industrializados. En cambio, la mayoría de las madres realizan labores fuera de la casa y muchos padres se desempeñan en el cuidado de los niños. Además, muchos niños son criados por un solo padre y por padres de un mismo género. A pesar de estos cambios de roles, quedan relativamente muy pocos estatus parentales verdaderamente igualitarios. También, algunos estudios sugieren que los padres con actitudes igualitarias con respecto al género pueden, sin embargo, actuar de una manera con las hijas y de otra con los hijos.12 Los estudios longitudinales sugieren que los tratos de los padres hacia los hijos y las hijas pueden tener influencia sobre ciertos aspectos de su desarrollo de género.3,6

Implicaciones para los padres, los proveedores de servicios y los responsables de la formulación de políticas

Los padres, los proveedores de servicios y los responsables de la formulación de políticas pueden tener la intención de fomentar roles de género más flexibles en niños para ayudarlos a desarrollar un repertorio más amplio de destrezas socio-emocionales y cognitivas. Aunque los padres pueden tener influencia sobre el desarrollo de género en los niños, a veces se puede sobrestimar su impacto. Porque el género es una categoría social que organiza virtualmente cada segmento de la sociedad, hay múltiples fuentes de socialización en el desarrollo de género en los niños. Además de los padres, estas incluyen potencialmente otros miembros de la familia, grupos de pares, amigos, los medios de comunicación y profesores.11 Mientras crecen los niños y se vuelven más autónomos, las influencias de sus pares y de los medios de comunicación frecuentemente se vuelven particularmente poderosas.

Los padres pueden tratar de estimular a sus hijos para que jueguen con una combinación  de juguetes  y que realicen actividades de juego de estereotipo masculino y femenino durante la primera infancia; sin embargo, pueden descubrir que sus esfuerzos avanzan en contravía con respecto a las actitudes de sus hijos una vez estos se vean expuestos a sus pares y a los medios de comunicación. Además, los padres pueden ser conscientes de los tipos o clases de pares con quienes sus hijos se socializan. Es posible que puedan fomentar mayor flexibilidad de rol de género a través de la estimulación de actividades organizadas con ambos géneros en las cuales las niñas y los niños aprenden a trabajar juntos como iguales. Finalmente, los padres pueden hacer un esfuerzo concertado para discutir y desafiar los estereotipos de género con sus hijos.

Referencias

  1. Bussey K., Bandura A. Social cognitive theory of gender development and differentiation. Psychological Review. 1999;106:676-713. 
  2. Collins WA, Maccoby EE, Steinberg L, Hetherington EM, Bornstein MH. Contemporary research on parenting: The case for nature and nurture. American Psychologist. 2000;55:218-232. 
  3. Ruble DN, Martin CL, Berenbaum S. Gender development. In Damon W, Lerner RM. (series eds), Eisenberg N (vol. ed.). Handbook of child psychology. Vol. 3. Social, emotional, and personality development, 6th ed. New York, NY: Wiley; 2006:858-932.
  4. Blakemore JEO, Hill CA. The Child Gender Socialization Scale: A measure to compare traditional and feminist parents. Sex Roles. 2008;58:192-2007. 
  5. Marks JL, Lam CB, McHale SM. Family patterns of gender role attitudes. Sex Roles. 2009;61:221-234.
  6. McHale SM, Crouter AC, Whiteman S. The family contexts of gender development in childhood and adolescence. Social Development. 2003;12:125-148. 
  7. Deutsch FM, Servis LJ, Payne JD. Paternal participation in child care and its effects on children’s self-esteem and attitudes toward gendered roles. Journal of Family Issues. 2001;22:1000-1024. 
  8. Fulcher M, Sutfin EL, Patterson CJ. Individual differences in gender development: Associations with parental sexual orientation, attitudes, and division of labor. Sex Roles. 2008;58:330-341.
  9. Rafferty Y.  International dimensions of discrimination and violence against girls: A human rights perspective. Journal of International Women's Studies. 2013;14:1-23.
  10. Lytton H, Romney DM. Parents’ differential socialization of boys and girls: A meta-analysis. Psychological Bulletin. 1991;109:267-296. 
  11. Leaper C, Bigler RS. Gender. In Underwood M, Rosen LH, eds. Social development: Relationships in infancy, childhood, and adolescence. New York: Guilford Press; 2011:289-315.
  12. Gelman SA, Taylor MG, Nguyen SP. The developmental course of gender differentiation. Monographs of the Society for Research in Children Development. 2004;69(1):vii-127.
  13. Friedman CK, Leaper C, Bigler RS. Do mothers’ gender-related attitudes or comments predict young children’s gender beliefs? Parenting: Science and Practice. 2007;7:357-366. 
  14. Wood E, Desmarais S, Gugula S. The impact of parenting experience on gender stereotyped toy play of children. Sex Roles. 2002;47:39-49. 
  15. Eccles JS, Barber BL, Stone M, Hunt J. Extracurricular activities and adolescent development. Journal of Social Issues. 2003;59:865-889. 
  16. Best DL. Gender roles in childhood and adolescence. In Gielen UP, Roopnarine JL, eds. Childhood and adolescence in cross-cultural perspective. Westport, CT: Greenwood; 2004:199-228.

Para citar este artículo:

Leaper C. La socialización de género en los niños por parte los padres. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Martin CL, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/genero-socializacion-temprana/segun-los-expertos/la-socializacion-de-genero-en-los-ninos-por-parte. Publicado: Septiembre 2014 (Inglés). Consultado: 10/12/2018.