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Las funciones ejecutivas son las habilidades cognitivas necesarias para controlar y regular nuestros pensamientos, emociones y acciones frente a conflictos o distracciones. Hay tres categorías de funciones ejecutivas: 

  1. Autocontrol: la capacidad de resistirse a una tentación para hacer lo correcto. Ayuda a que los niños presten atención, actúen de manera menos impulsiva y se concentren en su trabajo. 
  2. Memoria de trabajo: es la capacidad de mantener información en la mente y usarla para hacer conexiones entre ideas, cálculos mentales, y establecer prioridades. 
  3. Flexibilidad cognitiva: capacidad de pensar creativamente y a adaptarse cuando cambian las tareas. Nos permite usar la imaginación y la flexibilidad para resolver problemas. 

Ya que las funciones ejecutivas desempeñan un papel clave en el desarrollo infantil y en el éxito en la vida adulta, es importante buscar maneras de promover el desarrollo de estas capacidades a edades tempranas.