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Promover la preparación para la escuela en la primera infancia: lo que los padres pueden hacer

Janet Agnes Welsh, PhD

Wayne State University School of Medicine, EE.UU.

Mayo 2014 (Ingles). Traducción: febrero 2017

Introducción

Esta sección incluye la promoción de la preparación escolar en la primera infancia. Cuando los niños comienzan la escuela con las habilidades cognitivas, conductuales y socioemocionales necesarias para beneficiarse de las experiencias de aprendizaje proporcionadas, es más probable que experimenten un éxito a largo plazo. Las investigaciones sobre la educación y el desarrollo de la primera infancia han identificado una serie de prácticas que promueven la preparación escolar en los niños pequeños. Repasaremos una serie de éstas, con un énfasis particular en las estrategias que pueden ser utilizadas por los padres y otros cuidadores. 

Materia

La preparación escolar se refiere a una constelación de habilidades y comportamientos desarrollados por los niños en el momento de la entrada en la escuela, lo que les permite adaptarse bien a la escuela y aprovechar al máximo las experiencias de aprendizaje.1 Mientras antes se pensaba que la preparación escolar estaba basada en las actividades pre-académicas como contar y el reconocimiento de las letras, las conceptualizaciones más recientes hacen hincapié en la importancia de las competencias socio-emocionales, como la capacidad de seguir instrucciones, inhibir los impulsos y centrar la atención.1 Mientras que los aspectos cognitivos y socioemocionales de la preparación están interrelacionados, también hacen contribuciones independientes tanto al ajuste inicial de los niños a la escuela, a su éxito académico y a su conducta a largo plazo.

Problemas

Los déficits en la preparación escolar pueden crear dificultades a largo plazo para los niños. Aquellos que ingresan a la escuela con retraso en relación a sus compañeros en términos de habilidades cognitivas y sociales-emocionales básicas corren el riesgo de una serie de resultados negativos, incluyendo bajo rendimiento, problemas con sus pares, baja vinculación por la escuela y deserción  escolar.2 Desafortunadamente, muchos niños especialmente los de familias de bajos ingresos, llegan a la escuela con bajos niveles de preparación cognitiva y conductual. Esta "brecha de logros" entre los niños desfavorecidos y los de los hogares más favorecidos no desaparece con la escolarización; de hecho, tiende a aumentar con el tiempo a medida que los niños crecen.3

Contexto de la investigación

Debido a que la mala preparación escolar a menudo precede el escenario para las dificultades crónicas con relación al  ajuste escolar, las intervenciones diseñadas para impulsar la preparación escolar generalmente se enfocan en niños menores de 5 años. Estas incluyen estrategias que apuntan directamente a las habilidades que promueven el desarrollo del lenguaje, lectura emergente, habilidades matemáticas tempranas,  así como programas para apoyar la relación con pares y para el control de la atención, la motivación y la participación en el aprendizaje. Algunas de estas intervenciones se dirigen a los niños directamente y tienen lugar en centros preescolares (como Head Start), o se dirigen a la preparación escolar indirectamente dirigiéndose a diversos aspectos de la crianza.

 Los programas centrados en los padres suelen tener lugar en el contexto de los programas de visitas domiciliarias (como el programa de Enfermería-Familia o el Programa Early Start). Si bien muchas intervenciones están diseñadas para remediar los déficits de los niños en riesgo, otras son universales (como el programa PATHS preescolar).

Preguntas clave para la investigación

De la investigación sobre la preparación escolar de los niños y de los estudios de intervención dirigidos a la preparación surgieron una serie de preguntas. Éstas incluyen:

  • ¿Qué componentes de la preparación escolar son los más críticos para el ajuste a largo plazo de la escuela y el éxito académico?
  • ¿Qué intervenciones afectan estos componentes y qué tan bien funcionan?
  • ¿Cuáles son los niños que más se benefician de las intervenciones de preparación escolar?
  • ¿Son más eficaces para promover la preparación escolar, las intervenciones basadas en la escuela o en los padres o estos enfoques se complementan entre sí?

Resultados recientes de la investigación

Se ha evaluado una serie de intervenciones y se ha comprobado que son eficaces para promover la preparación escolar de los niños. Si bien muchos de ellos involucran programas basados en centros como Head Start, para los propósitos de este capítulo, nos enfocaremos en aquellos programas que involucran a los padres.

La investigación ha identificado un papel poderoso para las relaciones cálidas y sensibles entre padres e hijos en la promoción del desarrollo de los niños. Parece que los patrones desarrollados en la primera infancia  influyen en la preparación escolar a través de sus efectos en el desarrollo de habilidades cognitivas y de autorregulación de los niños.4 En los años preescolares, la crianza sensible y responsiva se ha relacionado con el desarrollo de las funciones ejecutivas y el control de la atención, que son importantes para la preparación escolar.5,6 Alternativamente, las estrategias parentales rudas, inconsistentes o coercitivas están asociadas con niveles más bajos de preparación cognitiva y conductual,4,7 posiblemente porque esto afecta el desarrollo de la regulación emocional y el control de impulso.1 Parece ser particularmente cierto para los niños de familias de bajos ingresos, donde una paternidad cálida y de apoyo puede proteger a los niños contra los efectos negativos de la desventaja económica.8

En el dominio cognitivo, la lectura dialógica se refiere a una forma de lectura de libros de padres e hijos durante la cual los padres invitan a los niños a conversar sobre la historia, se determinan a  presentar nuevas palabras de vocabulario y hacen preguntas complejas. Whitehurst y colegas9,10 prepararon a los padres para utilizar estas técnicas al leer a sus preescolares. Cuando los padres eran capaces de hacer esto consistentemente (definido como 15 minutos por día, tres o más veces por semana durante 8 semanas), los niños de ambas familias, de ingresos bajos y medios mostraron una mejora significativa en sus habilidades lingüísticas. Además, los niños que estaban por debajo de la media en las pruebas de lenguaje expresivo y comprensivo mostraron mejoras significativas en sus habilidades de alfabetización temprana como resultado de la lectura dialógica en casa.11 De manera similar, la investigación ha demostrado que cuando los padres son entrenados para colaborar con el aprendizaje de sus hijos pequeños (Por ejemplo, identificación de letras, conciencia fonológica), los niños realizan progresos significativos.12,13

Además de la lectura dialógica, los padres pueden promover la preparación escolar de los niños proporcionando juguetes educativos y materiales de alfabetización tales como libros y materiales de escritura. La presencia de juguetes didácticos y materiales de aprendizaje en el hogar está positivamente relacionada con el posterior desarrollo cognitivo y del lenguaje de los niños.7

Aunque la conversación entre padres e hijos no ha estado directamente relacionada con los resultados de preparación escolar, está vinculada a los avances en el vocabulario y las habilidades sintácticas de los niños.14 A su vez, estos son predictores significativos de habilidades de alfabetización posteriores; el vocabulario durante los años pre escolares  está ligado a las habilidades de comprensión lectora hasta tercer año básico.15 por lo tanto, las interacciones conversacionales entre padres e hijos pequeños pueden facilitar la preparación escolar al contribuir a la competencia lingüística.16 A la inversa, la investigación ha demostrado que las altas tasas de prohibiciones y restricciones (por ejemplo, los imperativos) están vinculados a niveles bajos de preparación tanto cognitiva como conductual.17,18

Brechas de la investigación

Si bien las intervenciones centradas en los padres para promover la preparación escolar a menudo llevan a mejoras en la crianza de los hijos y también pueden incluir efectos positivos sobre el desarrollo del niño en general,  sin embargo aún carecen de vínculos específicos con la preparación escolar. Los programas que se dirigen a los padres de bebés y niños pequeños a menudo carecen de suficiente seguimiento longitudinal para documentar los resultados claros respecto de la preparación escolar. Cuando se establecen vínculos con la preparación escolar, a menudo son bastante modestos y sólo se pueden encontrar efectos para ciertos subgrupos. Por ejemplo, el programa de la Asociación de Enfermeras y Familias, un programa bien investigado de visitas domiciliarias dirigido a madres de bajos ingresos y madres  primerizas, encontró que en la intervención de preparación para la escuela, solo subgrupos particulares de niños demostraron beneficios.19 Se necesitan más investigaciones para determinar qué intervenciones en particular son más apropiadas y útiles para niños y familias.

Conclusiones

Las investigaciones sobre la preparación escolar indican que una serie de comportamientos parentales se relacionan con el desarrollo y las competencias conductuales de los niños, evidencia más modesta vincula a estas mejoras con los resultados de la preparación escolar. Las relaciones padre-hijo cálidas y sensibles son un poderoso amortiguador contra los efectos tóxicos de la pobreza y los riesgos que plantean las características pre dispuestas  como el nacimiento prematuro. Las interacciones entre padres e hijos que involucran el juego conjunto y la lectura de libros, conversaciones complejas e interacciones con juguetes desafiantes cognitivamente y otros materiales de pre-alfabetización parecen facilitar el desarrollo del lenguaje, la autorregulación, el control de la atención y el compromiso con el aprendizaje. Estos factores, a su vez, preparan el terreno para la preparación escolar. El ajuste escolar de los niños también puede ser facilitado cuando existen asociaciones positivas entre el hogar y la escuela y cuando los padres pueden complementar el aprendizaje en el aula con experiencias positivas de aprendizaje en el hogar. Las prácticas de los padres que involucran disciplina severa, interacciones inconscientes o coercitivas entre padres e hijos, y la falta de un aporte verbal rico pueden contribuir a los déficits de preparación en los niños. Las intervenciones de preparación escolar orientadas a los padres pueden promover cambios  que conduzcan a mejoras en el desarrollo y el comportamiento de los niños, pero la investigación no siempre los ha relacionado directamente con mejoras en la preparación escolar.

Implicaciones para los padres, los servicios y las políticas

La evidencia acumulada de la investigación sugiere varias formas claves en las que los padres pueden promover la preparación escolar de sus hijos pequeños. En primer lugar, la investigación sugiere que los padres deben esforzarse para participar en interacciones cálidas, de apoyo y de respuesta con sus hijos pequeños, ya que estos fomentan las habilidades cognitivas y autorregulación que subyacen a gran parte de la preparación escolar. Del mismo modo, los padres deben tratar de evitar las interacciones coercitivas caracterizadas por las prohibiciones y las muestras de ira, ya que están asociados con los déficits en  preparación para la escuela. En segundo lugar, los padres de niños pequeños deben esforzarse por involucrarlos en  conversaciones ricas que incluyen vocabulario novedoso y otros desafíos lingüísticos. Las mejoras en estos comportamientos por parte de los padres han resultado en avances en las destrezas del lenguaje de los niños, la cooperación y la atención conjunta.16 Tercero, los padres pueden proporcionar un ambiente hogareño cognitivamente estimulante al poner a disposición de los niños juguetes didácticos, libros y otros materiales de alfabetización y apoyando su uso a través de apoyos  y ricos intercambios conversacionales. Por último, debido a que la investigación sugiere que una relación positiva entre el hogar y la escuela está vinculada con la preparación de los niños, se anima a los padres a forjar asociaciones positivas con los maestros para que las actividades de aprendizaje en el hogar puedan complementar a las que se dan en la escuela.

La investigación es clara de que los niños de familias de bajos ingresos están particularmente en riesgo de poca preparación y las consecuencias negativas a largo plazo asociadas con la "brecha de logro", y que la crianza positiva puede ser particularmente crítico para estos niños. Sin embargo, puede ser muy difícil para los padres de bajos ingresos proporcionar a los niños las experiencias necesarias para el éxito escolar. Estos padres a menudo experimentan altos niveles de estrés, depresión y desorganización de la familia, y pueden luchar contra la baja alfabetización y las propias experiencias negativas de la escuela. Las familias de bajos ingresos a menudo carecen de los recursos materiales necesarios para proporcionar juguetes, libros y experiencias de enriquecimiento que faciliten el desarrollo cognitivo y socioemocional. Por lo tanto, un desafío para los educadores y los encargados de formular políticas es proporcionar a los padres de niños vulnerables las habilidades y los recursos necesarios para fomentar y apoyar la preparación escolar.  

Referencias

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Para citar este artículo:

Welsh JA. Promover la preparación para la escuela en la primera infancia: lo que los padres pueden hacer. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Vitaro F, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/exito-escolar/segun-los-expertos/promover-la-preparacion-para-la-escuela-en-la-primera-infancia-lo. Publicado: Mayo 2014 (Inglés). Consultado: 12/08/2020.