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El éxito escolar y el éxito académico: el impacto de las competencias sociales y emocionales tempranas

Shelley Hymel, PhD, Laurie Ford, PhD

University of British Columbia, Canadá

Mayo 2014, Ed. rev. (Ingles). Traducción: febrero 2017

Introducción

La gran mayoría de los jóvenes canadienses (de 18 a 20 años) se gradúan de la escuela secundaria (75,8%) y otros 12,8% pasan a la educación superior.1 Sin embargo, el 11,4% de los jóvenes canadienses abandonan la escuela, con una mayor proporción de varones que mujeres desertoras (14.7% vs. 9.2%). Aunque las tasas de deserción han disminuido durante el último decenio, de 18% en 1991 a 11,4% en 1999, (encuesta de deserción escolar) las cifras actuales representan a más de 137.000 jóvenes que no completan la educación básica. El retiro temprano de la escuela representa una pérdida tanto para el individuo como para la comunidad, en términos de menor potencial como ciudadanos contribuyentes a la sociedad, así como los costos de desempleo, bienestar y otros servicios sociales.2,3 En términos económicos, Cohen (1998)4 determinó que una sola deserción de la escuela secundaria puede costar US $ 243,000- $ 388,000.

Materia y problemas

¿Qué distingue a los graduados de la escuela de los desertores? La investigación sugiere que los caminos hacia el éxito académico y la terminación escolar comienzan al nacer y son probablemente atribuibles a muchos factores diferentes, tanto biológicos como ambientales.5,6 Sin embargo, la investigación sobre la terminación de la escuela se ha centrado principalmente en los años escolares y en los factores de riesgo asociados con abandono escolar temprano y fracaso académico, con especial atención a las habilidades académicas de los estudiantes y las características de la familia. Por ejemplo, sabemos que los estudiantes que abandonan la escuela tienden a ser menos competentes intelectualmente, reciben calificaciones y puntajes de logro más bajos , y son más propensos a ser "repitentes".1,7 También es más probable que los desertores provengan  de familias de menores ingresos y a ser menos involucrados y exigentes con sus hijos,   dan menos apoyo educativo,9-13 y son menos propensos a modelar el logro educativo.1,8 Sin embargo, la capacidad académica y el apoyo familiar son sólo parte de la escena. Aunque las tasas de deserción escolar son más altas entre las familias con ingresos más bajos y las familias monoparentales, la mayoría de los deserción escolar provienen de hogares de dos padres y de ingresos medios.1,8,14 La insatisfacción escolar encabeza la lista de razones dadas para la deserción,15,16 la dificultad con el trabajo escolar es citada por menos de un tercio de los que abandonan la escuela.14 En cambio, los estudiantes mencionan dificultades en las relaciones con maestros y compañeros, sentirse inseguros o que no pertenecen a la escuela y a tener amigos que ya abandonaron la escuela como razones principales para la deserción. Por lo tanto, además de las dificultades académicas y el apoyo limitado de la familia, los estudiantes que abandonan no logran desarrollar un sentido de conexión con el medio escolar, citando los factores socioemocionales como consideraciones igualmente importantes para entender el fracaso académico y el abandono escolar.17,18

Investigación: Contexto y resultados recientes

Un creciente cuerpo de investigación ha encontrado que la competencia socioemocional es crítica, tanto para el rendimiento académico como para el éxito de la vida19-23 y que las relaciones amorosas y el apoyo dentro de la comunidad escolar son esenciales para un aprendizaje óptimo del estudiante.24-27 Una revisión reciente de la política social hecha por Raver22 muestra que los niños que tienen dificultades sociales (por ejemplo, relaciones difíciles con sus pares) y / o emocionales (por ejemplo, el control de las emociones negativas) demuestran un deficiente ajuste y rendimiento escolar . De hecho, la conducta interpersonal temprana de los niños predice el desempeño académico bien o mejor que los factores intelectuales,28 e incluso después de que se tengan en cuenta los efectos potencialmente correlacionados del comportamiento académico y del CI.29,30 Estos vínculos son evidentes desde el principio con el comportamiento social de los niños (Por ejemplo, la agresión), así como un bajo nivel socioeconómico y dificultades académicas tempranas asociadas con una menor probabilidad de graduación.5,11,13 Además, estudios longitudinales recientes31 sugieren que estas asociaciones son probablemente causales, con el desempeño durante los primeros años escolares basándose en el desarrollo social y emocional temprano.

Las relaciones positivas de los compañeros pueden ser un factor protector, apoyando las actividades académicas de un niño, hay estudios que demuestran que sus compañeros pueden servir como agentes efectivos de socialización para el compromiso y la motivación escolar.31-35 Ya en el kindergarten y en la escuela, se asocian con un mayor rendimiento académico, más actitudes positivas hacia la escuela y menos evitación escolar.36,37,31 En cambio, ser rechazado o sin amigos en la escuela, además de ser agresivo, pone a los niños en riesgo de desempeño académico deficiente, repetición de grado, ausentismo, tanto en el momento como en años subsiguientes.7,36,38 Sin embargo, el impacto de las dificultades iniciales de las relaciones entre compañeros es multifacético, con un ajuste escolar pobre asociado tanto a la victimización de los compañeros39-41 como a la agresión de pares / comportamiento antisocial.42-44 Cabe señalar que este proceso parece ser gradual. Por ejemplo, ser impopular y rechazado durante los años de la escuela primaria predice la deserción escolar subsecuente, con los niños rechazados siendo marginados y aplicado el ostracismo, poco a poco desvinculándose del ambiente escolar.7 Dado su fracaso en integrarse con los compañeros de la corriente principal, están menos implicados en las actividades escolares extracurriculares1 y tienen más probabilidades de asociarse con otros compañeros marginados, que dan poco valor al éxito educativo.8,10,45

Incluso después de controlar la capacidad cognitiva, el desempeño escolar posterior está vinculado a las primeras influencias tanto de los maestros como de los padres.46 Las relaciones positivas con los maestros están asociadas con un mejor desempeño académico29,30 y actitudes más positivas hacia la escuela,47 incluso desde el jardín de infantes.36 Como señala Raver,22 los niños con dificultades socioemocionales pueden ser "difíciles de enseñar" y las relaciones problemáticas con los maestros de jardín de infantes son fuertes predictores de las dificultades académicas y del ajuste escolar simultáneamente48 y a lo largo de la escuela basica.49 Así, el fracaso en establecer relaciones positivas tempranas puede comenzar un ciclo de desencuentro con la escuela. De hecho, un menor  porcentaje de desertores  (60%) informan que se llevan bien con los maestros que en comparación con los graduados (88,6%).1

Conclusiones

La investigación sobre los primeros fundamentos socio-emocionales del desempeño académico y el término de la escuela  es limitada. La mayor parte de los estudios abarcan los niños y niñas en edad escolar y pocos estudios se centran en la educación temprana. Además, los vínculos entre el desempeño escolar y las dificultades socio-emocionales pueden ser recíprocos,22 con problemas de aprendizaje temprano que contribuyen al comportamiento social negativo y viceversa. Se cree que la transición de los niños a la escolarización a jornada completa, así como su progreso durante los primeros años de la escuela (de kindergarten al segundo grado), constituyen períodos críticos para el desarrollo académico y social,46 lo que a su vez contribuye al éxito escolar. Sin embargo, dada la interfaz de la competencia socio-emocional y académica, es importante comprender los precursores del comportamiento social-emocional temprano antes de que los niños entren a la escuela,  o sea,  durante el período de 0 a 5 años. Se cree que la competencia socioemocional tiene sus raíces en el temperamento temprano de los niños y en su habilidad idiomática, así como en sus relaciones más tempranas con los cuidadores, que proporcionan una base para las relaciones interpersonales subsiguientes.50 Para entender completamente los factores que contribuyen al éxito escolar, es imprescindible ampliar nuestro enfoque y considerar una perspectiva ecológica y de desarrollo sobre el problema, considerando los factores biológicos, académicos, familiares y socioemocionales y su interacción. Hasta la fecha, pocos estudios han examinado los primeros indicadores socioemocionales en relación con los resultados académicos, aunque estudios longitudinales como el Estudio Longitudinal Nacional de Niños y Jóvenes51 son muy prometedores a este respecto.

Implicancias

De los estudios que existen, sabemos que un número significativo de niños presentan dificultades socio-emocionales que interfieren con sus relaciones con adultos y compañeros, afectando su compromiso escolar, su desempeño y su potencial para convertirse en adultos competentes y ciudadanos productivos.52 Uno de cada cinco jóvenes presenta problemas lo suficientemente graves como para justificar los servicios de salud mental.53-55 A la luz de estos hallazgos, tratar los problemas sociales y emocionales en las escuelas es un componente de un mandato educativo más amplio: preparar a los estudiantes para que funcionen eficazmente en un complejo mundo social. El Ministerio de Educación de Columbia Británica ha dado un paso único en este sentido al hacer de la responsabilidad social una de las cuatro "habilidades fundamentales", tan importantes como la lectura, la escritura y la aritmética. Se necesitan programas de intervención temprana basados en la evidencia que mejoren el desarrollo socioemocional,22 junto con los esfuerzos para evaluar la eficacia de nuevos programas prometedores (por ejemplo, las Raíces de Empatía de Mary Gordon). También es crítico proporcionar una formación adecuada a los docentes en el desarrollo socioemocional. Desde hace mucho tiempo hemos reconocido la importancia de la intervención temprana (por ejemplo, Perry Preschool Project, Head Start), pero estos esfuerzos deben basarse en una sólida comprensión de los primeros indicios del comportamiento social y emocional y las complejas maneras en que el niño funciona, como las características de los niños y niñas y de la familia que interactúan con el contexto social, reconociendo la importancia del funcionamiento socio-emocional para  facilitar el término de la escuela y el éxito académico a través de los años escolares.

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Para citar este artículo:

Hymel S, Ford L. El éxito escolar y el éxito académico: el impacto de las competencias sociales y emocionales tempranas. En: Tremblay RE, Boivin M, Peters RDeV, eds. Vitaro F, ed. tema. Enciclopedia sobre el Desarrollo de la Primera Infancia [en línea]. http://www.enciclopedia-infantes.com/exito-escolar/segun-los-expertos/el-exito-escolar-y-el-exito-academico-el-impacto-de-las. Actualizado: Mayo 2014 (Inglés). Consultado: 11/12/2018.