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Reagrupar o aislar a infantes con problemas de comportamiento en un entorno de cuidado NO es buena idea.

Esta práctica puede empeorar la situación y causar problemas de comportamiento crónicos e incontrolables.

Al integrar a los infantes con problemas con sus compañeros socialmente competentes, aprenderán los comportamientos en los que no se desenvuelven bien.

Asimismo, el apoyo de los adultos para estimular el desarrollo del lenguaje y sus habilidades sociales, así como las habilidades de resolución de problemas, negociación y gestión del enfado ayudarán al niño a adaptarse y a interactuar correctamente con los demás.