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Los bebés empiezan a comunicarse muy pronto con los demás mediante sonrisas, tacto o balbuceos. Esta predisposición natural les ayudará a jugar con otros infantes, lo que es una parte esencial de su desarrollo. Jugar con los demás es el comienzo de la socialización temprana. Esto es lo que aprenden los niños:

  • a aprender y a expresar sus sentimientos con palabras;

  • a usar habilidades sociales como la colaboración y la cooperación;

  • a desarrollar relaciones positivas con sus compañeros.

Las relaciones positivas ayudan a los niños a procesar emociones fuertes, y les protegen de la depresión, soledad o abandono escolar durante la adolescencia.