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La biología influye en el desarrollo según el género.

Por ejemplo, algunas diferencias típicas entre niños y niñas pueden explicarse por el efecto de los genes de los cromosomas de sexo, y por los niveles de hormonas y su efecto en el cerebro durante el desarrollo temprano (por ejemplo, exposición prenatal a niveles altos de hormonas típicas masculinas). Los cambios hormonales perduran durante la pubertad y la vida adulta.

Sin embargo, la socialización también puede desempeñar un papel al a hora de acentuar o contrarrestar las influencias biológicas. Por ejemplo, las niñas expuestas a niveles más altos de hormonas masculinas antes del nacimiento tienen más interés en actividades "masculinas", pero la socialización puede obligarlas a comportarse de manera más típicamente "femenina".