Esta síntesis ha sido traducida en colaboración con Unicef, el Departamento de Psicología de la Universidad de Los Andes y el Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
Thomas, Chess y sus colegas identificaron nueve dimensiones del temperamento: nivel de actividad; regularidad en el funcionamiento biológico; facilidad para aceptar nuevas personas y situaciones (aproximación – evitación); adaptabilidad al cambio; sensibilidad a los estímulos sensoriales; disposición de ánimo; intensidad de respuestas; nivel de distracción y períodos de atención y persistencia. Una lista revisada que refleja la nueva investigación incluye: extraversión, que está relacionada con afecto positivo, nivel de actividad, impulsividad y toma de riesgos; afecto negativo, que está relacionado con temor, enojo, tristeza y malestar; y control esforzado, que está relacionado con cambio y mantenimiento de atención, sensibilidad perceptual y control inhibitorio y activacional. Estas últimas tres dimensiones se han encontrado consistentemente en los reportes de los padres sobre el temperamento en la niñez temprana e intermedia.
El temperamento también se desarrolla con el tiempo. Durante los primeros meses de vida, las diferencias individuales pueden observarse en la orientación atencional, la propensión a la angustia, el afecto y la aproximación positiva, y en la frustración. Al final del primer año y más adelante, puede haber diferencias individuales en la inhibición conductual temerosa hacia estímulos novedosos o intensos. Algunos niños que previamente respondían rápidamente a los objetos nuevos o las personas más adelante pueden aproximarse más lentamente, o no aproximarse del todo. Es también al final del primer año de vida que los niños empiezan a desarrollar el control esforzado.
El temperamento de los niños moldea sus logros, en parte al formar las maneras en las que los niños se involucran y evocan respuestas de sus ambientes. Los niños interpretan de forma diferente sus experiencias ambientales dependiendo de su temperamento. Por ejemplo, los niños ansiosos e irritables tienden a percibir los eventos negativos como más amenazantes que los niños que tienen un nivel menor de emociones negativas.
Está claro que el control esforzado está relacionado con el desarrollo positivo, incluso en los primeros cinco años de vida. Por ejemplo, las mediciones de laboratorio o reportadas por los padres sobre el control esforzado de los niños han sido asociadas a niveles más bajos de problemas de comportamiento. Adicionalmente, se ha encontrado que el control esforzado en los niños pequeños está correlacionado y predice bajos niveles de emociones negativas, alta obediencia comprometida, altos niveles de competencia social y consciencia. El control esforzado también juega un papel importante en las respuestas evocadas. A medida que los niños crecen deben hacerse cada vez más responsables de su propio comportamiento; los niños que no se regulan bien tienen por lo tanto mayor probabilidad de elicitar reacciones negativas tanto de sus pares como de los adultos.
También se han identificado relaciones entre el temperamento y el desarrollo de psicopatología. El temperamento puede intensificar las respuestas a eventos estresantes o puede amortiguar contra el riesgo. Se han encontrado relaciones entre la inhibición temperamental temerosa y la ansiedad posterior, el afecto negativo y la depresión. La extraversión y un bajo nivel de control esforzado también se han vinculado con el desarrollo de problemas de conducta.
Aún cuando hay un consenso sobre cómo el temperamento es moldeado por los procesos biológicos, investigación reciente con parejas de niños gemelos ha dejado claro que las diferencias individuales también son moldeadas por experiencias ambientales, incluso durante la infancia. Diferentes estilos de crianza pueden ayudar a aumentar o disminuir ciertos aspectos del temperamento de los niños. Más allá del ambiente familiar, el ambiente escolar, las relaciones con pares y el barrio pueden tener un impacto en si el temperamento temprano de los niños se mantiene estable y en si su temperamento los lleva a buenos o malos resultados.
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