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Editor del Tema: Michel Boivin, PhD, Université Laval, Canadá
Esta síntesis ha sido traducida en colaboración con la Junta Nacional de Jardines Infantiles -JUNJI- Gobierno de Chile
Existe un gran número de habilidades conductuales, cognitivas y emocionales que se desarrollan en los primeros dos años de vida y que ayudan a fomentar las relaciones positivas entre pares. Éstas incluyen el manejo de la atención conjunta, la inhibición de impulsos, la imitación de acciones que realizan sus compañeros, la comprensión de las relaciones de causa – efecto, y el desarrollo de destrezas de lenguaje. Algunos factores externos, como las relaciones de los niños con los miembros de su familia y sus antecedentes culturales o socioeconómicos, y factores culturales como discapacidades conductuales, de desarrollo o intelectuales, también pueden influir en las experiencias entre pares.
Antecedentes de problemas de relaciones entre pares
Los infantes con discapacidades, que a menudo presentan varias de las habilidades básicas mencionadas anteriormente, tienden a tener más dificultades en su socialización que sus pares que tienen un desarrollo normal. En particular, los niños con problemas severos de comunicación, que se aíslan, que poseen limitadas habilidades sociales y/o destrezas motoras tienden a desarrollar actitudes inadecuadas (agresivas), interactuar menos con sus compañeros, y como resultado, ser menos aceptados por sus pares.
Incluso en niños que no presentan dificultades, uno de los factores claves asociados a los problemas de relaciones con otros niños es la conducta. Aquéllos que son agresivos, hiperactivos o retraídos a menudo enfrentan un mayor rechazo.
La relación entre la conducta agresiva y el rechazo de los pares puede variar según factores como género, etapa de desarrollo y grupo de pares. Por ejemplo, la asociación agresividad – rechazo es más directa en los párvulos o en aquéllos que cursan los primeros años de escuela que en los siguientes años de la infancia. Los niños agresivos también pueden ser más populares cuando pertenecen a un grupo de niños más proclives o neutrales hacia este tipo de conductas y pueden disimular dificultades para hacerse de nuevas amistades entre amigos que presentan rasgos similares de comportamiento.
Sin embargo, la ausencia de una conducta proactiva socialmente, más que la agresividad, puede producir el rechazo de los pares. Los niños tímidos y retraídos también experimentan problemas de relaciones entre sus pares, aunque éstas son mucho más propensas a producirse en los años siguientes al preescolar.
Impacto de problemas por relaciones entre pares
A corto y largo plazo, las relaciones problemáticas con los pares están asociadas a los fracasos escolares y al bajo rendimiento académico. Entre otras causas, el conflicto y rechazo de compañeros puede inhibir la motivación de los niños a participar enlas actividades que se desarrollan en el aula . Aquéllos que son amigables y aceptados por sus compañeros, generalmente están más interesados en participar.
A largo plazo, las primeras dificultades de interacciones entre pares se correlacionan con diversos problemas de adaptación en la adolescencia y en el adulto joven, tales como deserción escolar, conducta antisocial y problemas emocionales, que se traducen en aislamiento, depresión y ansiedad. Pese a que existe limitada evidencia sobre consecuencias posteriores de problemas que enfrentan los preescolares en sus relaciones con sus compañeros, otras causas potenciales (por ejemplo, factores personales o ambientales) no han sido descartadas. Sin embargo, los riesgos de desadaptación en niños con problemas conductuales y emocionales parecen estar exacerbados por el rechazo de sus pares. En cambio, las primeras amistades y relaciones positivas con el grupo de pares parecen proteger a los niños en riesgo contra futuros problemas psicológicos.
Las relaciones entre hermanos son un tipo especial de relación entre pares, más íntima y propensa a una mayor duración que cualquier otra relación en el curso de la vida de las personas. Ellas proveen un importante contexto para el desarrollo de la comprensión infantil del mundo, las emociones, pensamientos, intenciones y creencias de aquéllos que lo rodean. Asimismo, los frecuentes conflictos con los hermanos durante la infancia están asociados a una posterior desadaptación, incluyendo la aparición de tendencias violentas.
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