Relaciones entre pares


¿Qué podemos hacer?

Síntesis de los textos de expertos - Puesto en línea el 3 de febrero de 2011

Editor del Tema: Michel Boivin, PhD, Université Laval, Canadá
Esta síntesis ha sido traducida en colaboración con la Junta Nacional de Jardines Infantiles -JUNJI- Gobierno de Chile

Programas de prevención 
Dos tipos de programas de prevención diseñados para estimular las competencias de los niños preescolares han demostrado producir impactos positivos: por una parte, los programas universales, los cuales son impartidos  por docentes y dirigidos al conjunto de la clase para fomentar el aprendizaje social y las relaciones positivas con los pares; y los programas específicos, que se enfocan en remediar los déficits de habilidades y reducir los problemas de conducta existentes que puedan crear problemas de relación de algunos niños con sus compañeros.

Los estudios realizados sugieren que la implementación de ambos tipos de intervenciones puede proporcionar un continuo óptimo en los  servicios. Los programas universales también podrían mejorar  la eficacia de los programas específicos, al volver el ambiente del aula más receptivo y positivo hacia las habilidades emergentes de los niños que son el objetivo de los programas específicos. . Sin embargo, se debe considerar los costos y beneficios para la implementación de programas universales.

Todos los preescolares deberían aprender un rango de destrezas asociadas a la aceptación de sus pares y que los proteja contra el rechazo de sus compañeros. En los primeros años, éstos incluyen habilidades de juegos conjuntos, destrezas de lenguaje y comunicación, comprensión y regulación emocional, junto a control de la agresividad y capacidad para la resolución de problemas. Los programas universales se han diseñado para potenciar estas habilidades, y parece que el currículo de educación inicial que incluye lecciones para presentar destrezas (con historias de ejemplos, mascotas y cuadros) y actividades prácticas guiadas (improvisaciones y juegos) para mejorar las destrezas socio-emocionales en las aulas, producen impactos positivos.

Entre los ingredientes claves de los programas específicos efectivos figuran la capacitación de niños pequeños de forma colaborativa y las destrezas de comunicación, así como el proveer de actividades de generalización en el contexto de la sala de clases. Se ha comprobado que estos programas son efectivos en niños que presentan un bajo nivel de aceptación de sus pares o que tienen problemas socio-conductuales y discapacidades evolutivas. 

Para fomentar experiencias positivas entre los compañeros, especialmente en niños con discapacidades, los programas inclusivos en un grupo de niños que han desarrollado una  adecuada adaptación al grupo debería ser la primera elección educativa. De hecho, los niños discapacitados a menudo requieren de intervenciones programadas, a nivel individual y sistemático, así como de estrategias de enseñanza para estimular la competencia social relacionada a los pares, y un hecho determinante del éxito de estas intervenciones es el acceso a un grupo socialmente competente. Los niños con bajos antecedentes socioeconómicos o procedentes de minorías étnicas también representan poblaciones en riesgo de  tener relaciones difíciles con  otros niños. En los años preescolares, el juego entre pares es un contexto natural y dinámico para reforzar la adquisición de importantes competencias sociales, y las intervenciones que se realizan en este contexto han aparecido como los medios más efectivos para mejorar las interacciones de estos niños con sus pares. El desarrollo e implementación de estos programas, en alianza con educadores especialistas en la primera infancia y con familiares, aumenta la relevancia en los niños procedentes de diversas culturas y antecedentes socioeconómicos.

Los programas de intervención orientados a las relaciones problemáticas con los hermanos están en sus inicios, pero  evidencias recientes sugieren que el entrenamiento de destrezas sociales puede ayudar a reducir los conflictos entre los hermanos pequeños y aumentar sus interacciones prosociales.

Las intervenciones destinadas a los padres se enfocan en capacitarlos para que puedan mediar en los conflictos entre sus hijos más que a decidir por ellos. Al estructurar el proceso de negociación e incluso al dejar la resolución final en las manos de los mismos niños, este tipo de programas no sólo busca mejorar los resultados de los conflictos, sino ayudar a los niños a entenderse mutuamente y a desarrollar formas constructivas para resolver conflictos.

Desafíos 
Tanto en los Estados Unidos como en Canadá, la educación inicial consiste en un fragmentado mosaico de programas sin una agencia regulatoria a nivel nacional, sin un marco de trabajo organizacional y sin  un sistema coordinado de apoyo. Así, un importante desafío para las autoridades políticas consiste en encontrar una forma de difundir la información, capacitar adecuadamente a los padres, al personal de guardería y a los maestros para formular currículos de destrezas sociales disponibles al vasto número de programas vinculados precariamente que atiendan a niños en edad preescolar, y monitoreen la calidad de estos programas.

Además, en la medida en que la literatura especializada ofrezca diferentes prospectos para el diseño y la implementación de la prevención e intervención de programas, se necesitará realizar ensayos aleatorios, especialmente para las intervenciones preventivas con este particular grupo etáreo.

 

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