Programas Preescolares


¿Qué podemos hacer?

Síntesis de los textos de expertos

* Esta síntesis ha sido traducida en colaboración con la Junta Nacional de Jardines Infantiles -JUNJI- Gobierno de Chile.

A la hora de analizar la calidad normalmente se miden dos dimensiones que constituyen variables de procesos (por ejemplo, la naturaleza de las interacciones infantiles con los cuidadores adultos) y variables estructurales (cantidad de alumnos por docente, tamaño del curso y entrenamiento y conocimientos del docente). La creciente preocupación por el desarrollo temprano ha concentrado la atención de legisladores y profesionales sobre los contenidos educativos o el currículo de los programas preescolares.

Hasta ahora, no se ha comprobado que un modelo curricular específico sea más efectivo que otro; sin embargo, los expertos y las principales organizaciones nacionales han identificado los siguientes aspectos clave de un modelo curricular efectivo:

  • Los niños son participantes activos y se involucran artística, social, física y cognitivamente en el proceso de aprendizaje.
  • Los objetivos del currículo son claramente definidos, compartidos y comprendidos por todos los adultos que participan en el aprendizaje infantil.
  • Los docentes interactúan frecuente y significativamente con los niños.
  • El currículo se basa en evidencias que indiquen que éste sea relevante en el desarrollo, lingüística y culturalmente, de los niños, quienes experimentarán las consecuencias de los distintos diseños académicos.
  • El currículo se construye sobre el aprendizaje y las experiencias infantiles ya existentes.
  • El currículo debería cubrir todas las áreas de desarrollo, incluyendo la salud física, el bienestar y el desarrollo motriz, el desarrollo socioemocional, los enfoques de aprendizaje, el desarrollo del lenguaje, la cognición y la cultura general.
  • El currículo es congruente con estándares de aprendizaje y evaluaciones adecuadas.

Las necesidades infantiles varían significativamente, haciendo impracticable la identificación de un modelo curricular ideal. No obstante, el currículo es central no sólo para el conocimiento y las destrezas que los niños adquieren, sino también para la aplicación de enfoques pedagógicos particulares y la naturaleza de las interacciones entre el docente/cuidador y el niño. 

Por el contrario, se necesitan nuevas investigaciones para determinar las condiciones bajo las cuales algunos currículos funcionan mejor con cierto tipo de niños. El segundo informe de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE), Starting Strong II, constituye una síntesis de los hallazgos de una revisión comparativa de la educación infantil temprana y los programas de cuidados de niños y políticas públicas realizados en 20 países (incluyendo Canadá) entre los años 1998 y 2005. En él se formulan dos recomendaciones: 1) que se sitúe al bienestar, al desarrollo y al aprendizaje temprano en el centro de la educación de la primera infancia, en lo relativo a los organismos especializados en la materia y las estrategias de aprendizaje natural; 2) que desarrollemos pautas generales y estándares curriculares en conjunto con todos los involucrados para todos los servicios de educación temprana.

Aunque los enfoques dominantes en los Estados Unidos y Canadá pueden ser diferentes en algunos niveles, los elementos fundamentales transversales a todas las discusiones sobre programas preescolares efectivos son la necesidad de una fuerza laboral receptiva, reflexiva y calificada para la educación de la primera infancia, con el objetivo de establecer programas preescolares como ambientes de aprendizaje tempranos.

 

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