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Esta síntesis es un proyecto financiado por el “Centro de Investigación de Alberta sobre el niño, la familia y la comunidad” y ha sido traducida en colaboración con el UNICEF, el Departamento de Psicología de la Universidad de Los Andes y el Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
Si el juego está asociado al desarrollo social y académico de los niños, los educadores y los padres deben crear ambientes de juego que estimulen y fomenten el aprendizaje de los niños. Dependiendo del tipo de juego, los investigadores recomiendan proporcionar juguetes que puedan aumentar:
Se han sugerido otras recomendaciones para mejorar las habilidades de lectoescritura en los niños. Los investigadores sugieren que crear ambientes enriquecedores en lectoescritura, tales como un “restaurante real” con mesas, menús, cuaderno y lápiz, es efectivo para incrementar el potencial de los niños en el desarrollo temprano de la lectura y escritura. De otro lado, se anima a los educadores a abordar al niño en su totalidad con el propósito de concentrarse no solamente en el aprendizaje de la lectura, sino también sobre su creatividad, su imaginación, su perseverancia e igualmente sobre sus actitudes positivas para la lectura. Los profesores y educadores también deben hacer un paralelo entre lo que se puede aprender en las actividades lúdicas y en el currículo académico, para que los niños entiendan que el juego les permite practicar y reforzar lo que se aprende en clase. Entre tanto, los educadores deberían asegurarse que el currículo basado en el aprendizaje a través del juego, incluya actividades que sean percibidas como divertidas por los infantes y no solamente por parte de los profesores. Por último, la mayoría de expertos coinciden que se debe favorecer un enfoque balanceado, con periodos de juego libre y periodos de juego estructurado/guiado.
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