Esta síntesis ha sido traducida en colaboración con Unicef, el Departamento de Psicología de la Universidad de Los Andes y el Ministerio de Educación Nacional de Colombia.
Existe un consenso general sobre la asociación entre la depresión materna y los problemas del desarrollo en los niños incluyendo problemas del funcionamiento socio-emocional, cognitivo y conductual.
Funcionamiento Socio-Emocional
Hijos de madres deprimidas tienen mayor probabilidad de 2) expresar afecto negativo, 2) tener dificultades para controlar su rabia, 3) tener un patrón de apego inseguro, 4) tener habilidades interpersonales más pobres, y 5) experimentar un nivel de estrés elevado.
Funcionamiento Cognitivo
De manera similar, hijos de madres deprimidas usualmente 1) muestran un desarrollo lingüístico menos avanzado, 2) tienen menores habilidades académicas, 3) tienen una baja autoestima, y 4) demuestran otras vulnerabilidades cognitivas hacia la depresión u otros trastornos.
Funcionamiento Conductual
Al nivel conductual, los hijos de madres deprimidas son caracterizados por 1) tener crecientes problemas de sueño, 2) ser menos cooperativos, 3) tener dificultades en el control de la agresión, y 4) ser inactivos. Ellos también se encuentran en un mayor riesgo de desarrollar conductuales internalizantes (ej., depresión) y externalizantes (ej., comportamientos agresivos) en comparación con niños de madres no deprimidas.
La intensidad con la cual los niños expresan estos problemas del desarrollo varía. El contexto familiar e influencias bi-direccionales, tales como las características temperamentales y el estado de salud, pueden aminorar o empeorar el impacto de la depresión materna en el desarrollo infantil.
A modo de ejemplo, el involucramiento del padre puede reducir el impacto negativo de la depresión materna sobre las conductas internalizantes de los niños. En contraste, conflictos entre los padres predicen la inadaptación en niños con madres deprimidas.
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