Apego


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Síntesis de los textos de expertos

* Esta síntesis ha sido traducida en colaboración con la Junta Nacional de Jardines Infantiles -JUNJI- Gobierno de Chile.

Para evaluar la calidad del apego en la infancia, los investigadores usan a menudo un método estandarizado de separación-reunión, llamado el Procedimiento de la Situación Extraña, en el cual las reacciones del lactante al ser reunido con su cuidador  después de una breve separación, se utilizan para evaluar cuánta confianza tienen los niños en la accesibilidad de su figura de apego.

Hay cuatro modelos de apego entre el lactante y su cuidador. Los pequeños que procuran activamente una proximidad con sus cuidadores en una reunión, comunican sus sentimientos de angustia y ansiedad abiertamente y luego retornan de buen grado a la exploración, se clasifican como seguros. Se considera que este tipo de apego se desarrolla cuando el cuidador responde constantemente a la angustia del niño con sensibilidad. Los lactantes que ignoran o evitan al cuidador  después de que se les reúne, se clasifican como inseguros- evitativos. Se cree que esto se desarrolla cuando el cuidador responde constantemente ante la angustia del pequeño de maneras que constituyen un rechazo.

Los lactantes que combinan la mantención de un contacto intenso con resistencia al contacto, o que permanecen inconsolables sin ser capaces de volver a explorar el medioambiente, se clasifican como inseguros-ambivalentes. Esto se produce cuando el cuidador responde de manera inconsistente o impredecible. Finalmente, algunos lactantes no parecen estar en condiciones de recurrir a un solo modelo organizado. Ello se denomina apego desorganizado, y se estima que se desarrolla cuando quien le cuida  despliega conductas inusuales y finalmente atemorizantes en presencia del pequeño.

En el marco de una población normativa, se ha establecido que aproximadamente un 62% de los lactantes se clasifican como seguros, un 15% como inseguros-evitativos, un 8% como inseguros- ambivalentes y un 15% como desorganizados.1

El apego seguro es considerado como un factor de protección y se le asocia con un mejor resultado del desarrollo en aspectos como la confianza en sí mismos, la eficacia personal, la empatía y la competencia social en los primeros años, la edad escolar y la adolescencia. Se ha demostrado que los lactantes con apego inseguro arriesgan posteriores problemas de adaptación tales como trastornos conductuales, agresión, depresión y conductas antisociales.

Los niños con apego desorganizado corren el mayor riesgo de psicopatologías. Hay un alto porcentaje de desorganización en el apego de niños que han sido víctimas de maltrato. Una serie de conductas parentales se vinculan a la desorganización infantil. Ello incluye errores en la comunicación afectiva (tales como respuestas contradictorias a las señales de los lactantes), abandono de los padres, respuestas negativas- invasivas, respuestas con confusión de roles, respuestas desorientadas y conductas atemorizadas o atemorizantes.

Situaciones de vida negativas (tales como el divorcio), pueden comprometer la seguridad del apego, pero las diferencias en la seguridad del apego son fundamentalmente consecuencia de las interacciones de los niños con su medio social, durante los primeros años de vida. Los padres por lo tanto desempeñan un papel crucial. Por esta razón, las intervenciones preventivas en la primera infancia tienen un enorme potencial para alterar las trayectorias conductuales y de desarrollo, especialmente en familias de alto riesgo.

 

Referencia

  1. van IJzendoorn MH, Schuengel C, Bakermans-Kranenburg MJ. Disorganized attachment in early childhood: Meta-analysis of precursors, concomitants, and sequelae. Development and Psychopathology 1999;11(2):225–249.


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